Y se hizo la Lumière…

lumiere260x1502Dentro de cinco años -¿cinco días, cinco meses?- nadie se acordará de Ángeles González Sinde.  Y es que la cultura no se hace desde el Ministerio del ramo, por mucho Malraux que se sea, sino desde la emergencia insospechada de la sociedad civil.  En nuestro caso, la gran noticia cultural de estos días -caracterizados por la oposición de Internet al nombramiento de una persona con intereses espurios en el ámbito de su cargo, Enrique Dans dixit- ha sido el lanzamiento de una nueva revista de análisis cinematográfico:  Lumière.

Veinteañeros, sin vergüenzas y sin prejuicios, con un profundo conocimiento del terreno cinematográfico extraterritorial y periférico, -Stefan Ivancic, Franciso Algarín, Fernando Ganzo, Moisés Grande, Miguel Blanco et compagnie- se atreven a presentar-comentar-explicar-entrevistar a la vanguardia del cine mundial, de Lucrecia Martel a James Gray, pasando por Desplechin, Kiarostami, Villamediana Bonello, con ese desparpajo que viene dado por el amor al cine puro a través de la escritura auténtica.

Como dicen en el fauklneresco editorial:

El apego a un cine que sufre el desinterés de las distribuidoras españolas y que, respaldado por las nuevas generaciones cinéfilas, ha encontrado una salida por medio de la red y los festivales más comprometidos del país…  Un buen ejemplo de esta tendencia más ignorada de lo que debiera podría ser La Frontière de l’aube.  Una película abucheada en Cannes por descubrir la tremenda audacia de retornar a los orígenes, de ligar el postromanticismocon el cine mudo… Por otro lado, alzamos el grito al cielo proclamando:  ”¡Viva el cine americano!” (Wendy and Lucy, Two lovers)

Los hermanos Lumière, inventores del cine, santos patrones del cine en su más prístina esencia, han sido convocados como inspiradores de unas mutaciones cinematográficas que siguen siendo reconocibles en su adn originario:  la imagen reveladora del mundo, el fotograma quemado por lo real.  ¡¡Viva el cine!!

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