Razones para un libro


Hay muchas razones por las que leer De las naciones a las redes. En primer lugar porque es un libro divertido, con una parte muy curiosa y algún hallazgo histórico interesante (como que el esperanto se creó como alternativa al hebreo moderno que hoy se habla en Israel y que nacía por aquel entonces).

En segundo lugar porque representa algo así como el testamento del ciberpunk español y no en vano es una obra colectiva. El ciberpunk español fue no sólo uno de los primeros movimientos vinculados a la Sociedad Red en el mundo, sino que seguramente es el que haya dejado un legado teórico más profundo, interesante y actual. Si te gustó y te aportó El poder de las redes, no puedes dejar de leer De las naciones a las redes.

Hay que decir que no es un libro ni sobre ni contra el nacionalismo. Es un libro que se pregunta qué viene después y si lo que suceda a la época de los grandes imaginarios nacionales debe algo o no a los que en su momento se resistieron a aceptarlo.

Finalmente es un libro que se queda a las puertas de algo especialmente grande e interesante: el neovenecianismo y los neovenecianistas. Un mundo entero por explorar e investigar en todas sus dimensiones, desde la diplomacia corporativa a la filé

La filé no es ni más ni menos que la fusión de comunidades virtuales y metabolismo económico, planteando un nuevo horizonte a la democracia económica que tiene que ver no sólo con las relaciones laborales y profesionales, sino con la identidad y la forma de organización social en una sociedad del conocimiento. Tanto un tema como otro merecen sus propios trabajos y libros. Más en un momento donde el sistema de organización empresarial, el sistema mismo de incentivos y la lógica identitaria que une uno con otro han hecho aguas y puesto a la sociedad entera en mitad de una tremenda crisis económica y pronto social que es antes que nada una crisis de alternativas.

De las naciones a las redes es pues la linde que cierra el pensamiento sobre una etapa histórica y abre el de otra nueva. La reflexión sobre la Sociedad Red de los 90 y esta década fue optimista y tuvo en el mito de la enredadera su propio mito de la razón al estilo de los ilustrados a caballo de los siglos XVIII y XIX.

Sin embargo, como ellos, hemos visto y vivido cosas que por si justificarían el paso de un libertarismo naif, como el del primer liberalismo decimonónico, a una suerte de nuevo romanticismo. Y si el principal legado de aquella transición fue la reordenación del mundo en naciones que sirvieron de base a la transformación de la economía agraria a la industrial, el de hoy tiene que dar alternativas. Alternativas no sólo al mundo que heredamos de entonces, sino sobre todo a las otras alternativas que no han nacido fundadas en valores de libertad y cohesión. Alternativas que son, a día de hoy, más poderosas que el neovenecianismo, económicamente más potentes que la filé e históricamente tan legítimas como el neovenecianismo: las grandes redes vinculadas al crimen que se hacen con estados e instituciones en descomposición, de México a Guinea Bissau pasando por Brasil, las enredaderas yihadistas que resisten vigorosas de Sudán a Pakistan, los nuevos piratas que vuelven a poblar los mares de Somalia a Malacca…

Si el ciclo épico de la nación se basó en la elaboración del mito de un destino colectivo desde la lírica del territorio, la gran tarea de nuestra generación será construir las herramientas e instituciones que permitan a las personas construir su identidad y cabalgar su propio destino en un mundo de fronteras difusas y verdades en conflicto.

Si De las naciones a las redes es recordado en el futuro lo será por haber sido el primer intento consciente de empezar ese viaje.

(Este libro puede descargarse por Internet en www.deugarte.com o comprarse en formato tradicional. Está editado por El Cobre. Una iniciativa de Planta 29)

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Comentarios

1 comentario en el artículo “Razones para un libro”

  1. David Ballota » Blog Archive » Los nacionales sin Nación en 25-marzo-2010 8:44 pm

    [...] nuestro propio destino. De las naciones a las redes: jinetes neovenecianos. La nación red, que no es Nación, está habitada por unos seres [...]

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