Poema color Puesta de sol
25-diciembre-2009 · Imprimir este artículo
Por Javier Jiménez
Lo primero fueron sus piernas aquellas tarde de café y anacardos. Lo de enamorarme vino luego, más tarde. Deseé ver como votaba sobre mí, ver su sudor, su cuerpo, sus pechos y sus pecas pegando carteles en la Escuela de Minas y cerca ya del Salvador.
- Creo que estar sentado viendo Santander debe ser pensamiento estético (pues a veces, sólo a veces, mirar es un género de la filosofía).
- Sentarnos – vestidos y así poder imaginarlo todo, insinuarlo todo – y mirar Santander, es sexo: ciencia, biometría: filósofos viejos y jóvenes experimentalistas (Quine y Mayo); es destrozar a Bécquer y a Machado; es trascender a Jameson, a Belladona: es Nietzsche haciendo el eterno retorno.





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