Palmarés de lesa cinefilia
9-Junio-2008 · Imprimir este artículo
Por Santiago Navajas
Como en el dicho bíblico, la última será la primera en algún reino cinéfilo-celestial. Porque lo que es aquí, en la vulgar y cainita Tierra… Night and day de Hong Sangsoo se proyectó la última, como guinda de la tarta festivalera y quizá como reclamo a los miembros del Jurado. Se supone que al tenerla más fresca su impacto borraría todo lo visto hasta ahora. Pero los prejuicios son duros de roer y la rohmeriana romería de un pintor coreano muerto de hambre por los museos, cafés, barcos y apartamentos de París, salpicado de encuentros amorosos con coreanas del sur y pulsos con coreanos del norte ha sido ignorada absolutamente. No se ha proyectado comercialmente ninguna película del director coreano en España, aunque se van a editar próximamente sus películas en dvd, y los 20.000 euros de premio a la distribución sin duda que habrían ayudado a que Night and day sí lo hubiera hecho, ya que tanto la ciudad francesa como la voz en off la dotan de un carácter más amable para el espectador alternativo (o “no alineado”, “no alienado”, etc.)
De Flower in the pocket, del chino-malayo Liew Seng Tat ya escribí la ocasión anterior, pero en esta segunda etapa del Festival se ha proyectado la otra película que sobresalía por su atrevimiento formal, Tirador de Brillante Mendoza, una variación filipina de la Ciudad de Dios de Fernando Meirelles pero dura y difícil, sin el sesgo videoclipero de la brasileña.
Por el contrario, el jurado ha decidido premiar a películas tramposas conceptualmente, rutinarias formalmente y que corrompen el espíritu de la vanguardia cinematográfica, aquella que está a la búsqueda de nuevos horizontes expresivos. La gran triunfadora Jogo da Cena del brasileño Eduardo Countinho insiste en la fácil moda de los últimos tiempos de juguetear con la distinción entre ficción y documental. A la confusión semántica y epistemológica con la que la mayor parte de los cineastas últimamente se apuntan al carro del engaño al espectador, de una manera artera y facilona, Coutinho además añade dosis masivas de chantaje emocional con el relato en primera persona de grandes dramas protagonizados por mujeres y “basados en hechos reales”. La relación de confianza es básica en las relaciones sociales, de lo que se aprovechan los mentirosos, los estafadores, los falsificadores y, en general, todos aquellos que confunden “ser un listo” con ser listo.
Si la película brasileña es una buena muestra de demagogia moralizante, la Alhambra de Plata ha recaído en Frozen, de Shivajee Chandrabhushan, una película india que hace del preciosismo fotográfico y el tráfico de ideología de dominical sus principales fuerzas. Como si se tratase de un anuncio onegero de Sting o Bono todos los topicazos de la fotografía en blanco y negro y los ripios de la vida natural amenazada por la tecnología capitalista y el militarismo demoníaco encuentran eco.






Ahí ha estado Jose Ángel, no he hablado todavía con él, a ver lo que cuenta, aunque creo que él es fácilmente impresionable
Jose