Lo explicito del horror (I)

15-julio-2008 · Imprimir este artículo

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El cine hoy es explicito. Si esto es mostrar todo lo que se pueda mostrar, mostrar el fenómeno cinematográfico como es. Esto no deja de ser una decisión estética, es preferir la lo directo a lo elíptico, a lo sugerido. Esta, además, es sin duda un destello actual de la estética snuff del porno-horror. Lo interesante es que la recepción, la tolerancia del espectador, no es la misma con respecto al placer como lo es al dolor.

Las películas de horror / terror siempre han prometido esta sádica condición, la de mostrar el dolor en su ser mostrable (ojos inyectados en lágrimas mudas, sobras de puñales bajando reiteradas veces sobre cortinas de baños desgarradas, etc) La diferencia es que en la actualidad no hay obstáculos para mostrar esas acciones como realizadas fuera de toda ficcionalización, como reales.

Lo audiovisual y lo explicito son complementarios, lo explícito requiere un marco, una puesta en escena para que la acción pueda volverse enteramente explícita. Mientras mas detalles, en tiempo real se muestren, mas explícita se hacen.

El hecho de registrar las acciones con una cámara se convierte, aquí como en el snuff y el cine gore, en la condición de posibilidad para que los actos crueles se vean como crueles. El poder oculto de la cámara apela a la imaginación para sugerir la imagen.

Quien indagó los límites de la crueldad dentro de los marcos del cine clásico fue si duda Hitchcock. A él le debemos las primeras transgresiones a los límites mismo de la crueldad como un rasgo inherente a su obra. La crueldad en este contexto, en el del cine clásico, consistía en manipular al espectador por medio de lo no dicho, de lo insinuado o por el recorte de información audiovisual. Los directores clásicos especulaban deliberadamente con la expectativa del espectador de ver algo que nunca la va a ser mostrado . Esa era la maestría de la puesta en escena, es la capacidad de que cada cosa mostrada tenga un plus de significado que anticipe lo que se supone que vendrá.

En los films de terror, quizás por que el terror es la pasión humana mas fuerte que puede manifestarse en la recepción de un espectáculo, el espectador no podía esperar que le mostraran algo mas que solo indicios.
En el cine moderno, en cambio, por haberse barrido con la noción de género, la crueldad por excelencia es la de hacer sentir al espectador, durante la proyección, que el tiempo no ha desaparecido. Este hacérselo sentir implica que no se olvide de si mismo, si olvidarse de uno mismo, es lo que se busca con el entretenimiento, la crueldad del cine moderno es la de negarle al espectador el derecho de entrenarse.

Sólo el cine contemporáneo, cuando se propone la reescritura de géneros, se encuentra con un espectador óptimo para el cultivo de lo explícito, y dentro de las variedades de lo explícito, para el cultivo de la crueldad en el género de terror. Dado que las representaciones de acciones crueles , en una película , el espectador no puede medirla con la vara de la realidad extra-cinematográfica, será entonces el grado de entretenimiento audiovisual el que le permita decidir cuánto mas sufrimiento ajeno es capaz de soportar.

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