La Vice
10-noviembre-2009 · Imprimir este artículo
Por Paco Obrer

Tiene cara de avispa mala, pero a lo mejor es sólo un espejismo. Tiene algo de institutriz y de miliciana fea, pero probablemente sea sólo una alucinación. Tiene aspecto de jefe de checa y comechicas, pero a lo mejor es sólo una máscara. De lo que no cabe la menor duda es de que ella pone los huevos -y el cerebro- en ese Gobierno de la señorita Pepis que se ha montado ZP.
Ella es la Fouché del Partido. Rubalcaba, a su lado, es un marianista y un sibilino. Ella sí que sabe poner firmes a los enemigos. Lo suyo es una cruzada personal: L´État c´est mi, se dice cada noche frente al espejo, como otras pueden decir ¿Espejito, espejito, quién es la más bonita?
Yo creo que hacía falta alguien así para poner en su sitio a los Legionarios de Acebes, que se creían que todo el monte era orégano con licencias de construcción, cilicios-porno y BMW para todos. Ella es la pesadilla de la derechona. La Tía de la cáscara amarga, vaya. Reconozco que pasado el primer susto, me cae curiosa.
Nuestra Vice da miedo, pero quizá sea el precio a pagar por la modernidad de este país, que ya es hora de que sea laico. Me consta que esta mujer no va a dejar machorro en pie, familia cristiana en paz ni mariquita sin bodorrio, la muy pasionaria. Lástima que no sea jacobina, y que de un repaso a los pequeños burgueses del nacionalismo. Aunque igual le sale la bicha francesa que lleva dentro. Ya veremos.
Lo suyo es una cruzada personal con una psicogenealogía que probablemente conduzca directamente a la guillotina, a alguna quema de brujas del Medioveo o a un padre macho. Yo me la imagino dando azotes a ZP, goyesca y desnuda sobre sus espuelas de plata, castigando al niño geopolítico.
A lo mejor me equivoco (y entonces adelanto disculpas) y la Vice va de dura y luego es maternal y tierna y hasta humanista, como muestra una foto en la que mira a un inmigrante.
¿La fisionomía puede mentir? Uno es su responsable de su cara después de los cuarenta años. Y vaya careto que tiene la Vice. ¿No podría sonreir un poco la señora? Debería estar incluído en el sueldo.
—-
Ilustración: Malagón





Comentarios
¿Quieres dejar un comentario?