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		<title>Tarde de toros.</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 18:35:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Corría aquella sangre como el agua del río del Belén tradicional de la casa española pudiente o la iglesia de pueblo: un ritmo similar al de la cascada cayendo sobre el musgo, que era el pelaje del toro. Pero no podía ser, claro está, mas antitético. Rojo y obtuso aquel denso chorro sobre un negro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/IMGP6037.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-281" title="IMGP6037" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/IMGP6037-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Corría aquella sangre como el agua del río del Belén tradicional de la casa española pudiente o la iglesia de pueblo: un ritmo similar al de la cascada cayendo sobre el musgo, que era el pelaje del toro. Pero no podía ser, claro está, mas antitético. Rojo y obtuso aquel denso chorro sobre un negro palpitante, significando la vida que se va, cuando el otro, el del montaje navideño simula la vida del desierto, los rebaños que pacen, las lavanderas que van y vienen y se ufanan en su labor. Pero no pude dejar de pensar en los dos al tiempo, porque su anchura y su corriente, su velocidad tras la labor del picador, eran similares. Perdí el curso del liquido burdeos, pues el torero y su capote se acercaban ya, pero la mancha de sangre en la arena llamó mi atención cuando se llevaron al toro, veinte minutos más tarde: era allí una mancha desteñida, una forma imposible y anaranjada al haber perdido su fuerza entre la multitud de los sedientos granos que, aparentemente inmóviles, a pesar del viento que visita siempre esta plaza, beben y se agitan bajo las patas de los animales y las recias piernas de los toreros y banderilleros. ¿Qué había sido de aquel profundo reguero que salía del boquete abierto por el picador? Desde lo más profundo el toro había bombeado su sangre, lugar ignoto como lo era el venero inescrutable del Belén que ofrecía misterio y rumor grato a mis infancia.<br />
Era la corrida goyesca del dos de mayo y llevaba a dos expertos acompañantes, uno en el Arte Taurino, el otro en el Arte del Vestuario y la Estética. Yo me dedicaba, como es mi costumbre vampírica, a aprovecharme de la sabiduría que me rodeaba. El uno me explicaba que aquellas hombreras de los toreros eran una reinterpretación, y no de muy buen gusto, de los trajes centenarios. El otro como unas manoletinas habían llegado a salvar una tarde en Las Ventas. Y así, rodeado de peritos, con los ojos puestos en mil cosas a un tiempo -defectos del profano- veía la tarde pasar de sol a sombra.<br />
La sangre se había quedado impresa en mi retina, ese borbotón que el exceso de faena del picador había provocado en el lomo del animal. Tenía el color de una ambrosía de dioses antiguos y crueles. Y la fuerza falsamente poderosa. ¿Cómo era posible que no manase como un torrente, sino como un riachuelo?</p>
<p>Teníamos buenas entradas, pero se habían convertido en excelentes pues a los toros, mansos y trotones, con querencia por la puerta de chiqueros, les dio por hacer cara a los espadas frente a nuestro tendido. Y allí el veterano, y los que no lo eran tanto, desgranaron su arte y su valor. Sin cotas sobresalientes de tarde egregia, pero con momentos de belleza y saber hacer. No había muchas mantillas; ni siquiera estaba medio llena la plaza, pero, por momentos, se entendía el fervor que el evento suscitó entre tantos aficionados en épocas pasadas y no tan pasadas cada vez que el soberbio cuerpo negro entraba bajo la tela del capote haciendo curvas limpias con sus cuernos ancestrales, mientras el cuerpo del hombre, postura desafiante, se elevaba hacia el cielo con su oración sin palabras.</p>
<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/IMGP6039.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-282" title="IMGP6039" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/IMGP6039-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Se encontraban en el coso una veintena de leales a la idea romántica de lo goyesco, y sus trajes, hechos por ellos mismos, o alquilados en tiendas baratas -por supuesto habla por mis palabras el  Maestro del Vestuario- querían rescatar algo de lo que fue, pero resultaba un poco triste por su falta de producción; o dicho de una forma con más sabor, por su falta de tronío. Ellos estaban felices, en su salsa, haciéndose fotos con turistas japoneses y jóvenes que posiblemente no sabían de donde procedía tal atuendo pero lo festejaban como una fiesta de disfraces. Este tema merece reflexión y artículo por sí mismo. Quién sabe si algún día me animaré, siempre es tentador hablar de la nostalgia, pero cierto es que este lance, este atrevimiento con los trajes inspirados en otras épocas –si no más gloriosas, desde luego más artísticas-, quedaba relegado a dos decenas de jubilados que rescataban quién sabe qué deseo infantil de ser otras personas en otros tiempos, o quizá de alcanzar una pequeña cota de protagonismo una vez al año, pero sin que su anhelo los hiciese egregios, sin que apostaran por ello con toda su alma.<br />
Morenito de Aranda lucía una de esas plantas y esos rostros (Manzanares, Cayetano&#8230;) que siguen haciendo las delicias de las portadas de Vogue y aun algún videoclip como el (ya nada joven) de Madonna. La figura del hombre valiente; con un algo de desprecio por la vida; de rostro marcadamente masculino; coronado de belleza no ha pasado de moda. Eso queda claro. Morenito tenía apasionadas seguidoras que reclamaban para él una oreja como si en ello les fuera la vida, y concentraban su ardor en la rabia con que increpaban al presidente por no conceder el trofeo ante los pañuelos que, teniendo en cuenta la asistencia, eran bastante numerosos. Su figura destacaba entre las de sus compañeros, su halo era evidente, aunque no irradiase la fuerza del icono taurino. Sí, en cambio, la del hombre deseado, la del <em>latin lover</em>, siempre que se le quite a esta expresión el carácter sudamericano que algunos le otorgan y que nada pinta en este momento. Él era “el torero” aquella tarde y ni la actuación meritoria de uno de los banderilleros (hombre de profesión que mereció ovación del público) ni los trajes con sus bordados negros, conseguían eclipsar lo que ha sido la última expresión del icono y la fuerza de esta fiesta que antes adoraba al picador, y actualmente no mueve a las masas, sino a un grupo de adeptos, como una religión crepuscular.</p>
<p>El edificio, siempre objeto de mi admiración arquitectónica, habría sus intimidades para mí, mostrándome sus arcos, sus palcos, sus pasillos, y esos magníficos y severos contraluces que harían las delicias de los fotógrafos antes de entrar en el propio templo de los tendidos y el círculo casi sagrado donde se enfrentan a muerte el hombre y el animal. Parece antitético, como la comparación de la sangre y el riachuelo de agua, que un lugar tan abierto sea al tiempo un recinto tan oscuro, con un ritual tan arcaico (y no lo digo en sentido crítico), repetido a lo largo de las décadas, y heredero de una relación antiquísima entre el toro y los pueblos mediterráneos.</p>
<p>Brilla todavía el sol cuando nos alejamos.</p>
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		<title>Los edificios vivos (El Escorial).</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 23:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[                Noche a mi alrededor. Noche, árboles, farolas encendidas… y una gran masa de piedra que empiezo a entrever. Estoy en El Escorial, rondo cerca de la medianoche, camino solo hacia la fachada posterior del edificio viniendo desde la Casita del Príncipe. Ya pasaron los primeros días de abril y la primavera se encuentra en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Escorial-Abril-2012-020.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-276" title="Escorial Abril 2012 020" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Escorial-Abril-2012-020-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>               Noche a mi alrededor. Noche, árboles, farolas encendidas… y una gran masa de piedra que empiezo a entrever. Estoy en El Escorial, rondo cerca de la medianoche, camino solo hacia la fachada posterior del edificio viniendo desde la Casita del Príncipe. Ya pasaron los primeros días de abril y la primavera se encuentra en pleno apogeo, pero hace frío, y baja de las montañas un aire que lame las paredes del monasterio antes de regresar a su hogar, como si quisiera hacer una visita secreta a su enamorado y, con su aridez, intentase ahuyentarnos a todos los visitantes no deseados. Esta estación parece hoy más una prolongación del invierno más riguroso, anciano blanco que se negase a dejar el trono tras el fin de su mandato y, más que sus barbas, nos enseñase las esquirlas de los huesos de sus dedos anclados en nuestros pulmones cada vez que tenemos que respirar en profundidad este aire lleno de estalactitas.</p>
<p>                Sólo mi sombra me acompaña, y mientras me acerco a este gigante de siglos y engañosa austeridad, apenas un automóvil pasa a mi derecha rompiendo el encanto. Una vez que su ruido y sus faros se han perdido definitivamente vuelvo a encontrarme con el edificio, a solas. Algo me atemoriza y no sé qué pueda ser hasta que creo ver luces encendidas cerca de la Iglesia, probablemente en alguna de las estancias del modesto palacio del Rey Prudente. ¿Vigilantes nocturnos haciendo la ronda? No me atrevo a evocar ningún fantasma histórico, pero mi inconsciente lo hace por mí. He imaginado la figura negra de los últimos años del monarca, con una eterna vela incapaz de apagarse, caminando por los aposentos de su palacio tantas veces “violado” , en tanto que penetrado, por plebeyos y, lo que es mucho peor, por ignorantes y herejes…  </p>
<p>La impresión dura bien poco pues me doy cuenta de que sólo estoy asistiendo al reflejo de las iluminaciones proyectadas sobre las fachadas que el juguetón cristal me devuelve evocando luces interiores.  Aun así me he quedado intranquilo… ¿qué haré yo aquí si podía estar, tan cómodamente, en la cama de la habitación, bajo la cálida sábana inglesa, soñando con novelas que nunca escribiré? ¿Qué necesidad tengo de sustos tontos y fríos de la sierra cuando ya sé bien que soy sugestionable y que he perdido resistencia a los rigores de las temperaturas bajas? La impresión aumenta cuando al llegar a la esquina tengo la visión de ambas fachadas, ahora también la principal, con su san Lorenzo como única figura humana en ese vastísimo lienzo de piedra y ventanas que contempla imperturbable el pasar de los días, los meses y los años como quien ve pasar o caer las hojas de los árboles: unas tras otras y sin darles autonomía ni importancia. El tamaño del complejo se hace evidente, impresionante, algo terrorífico. Incluso me parece mucho más alto que algunas torres del centro de la ciudad.  Intento acercarme a la fachada, pero algo me lo impide. Mi inquietud es demasiado grande para ello. Siento el mismo vértigo que cuando era pequeño y miraba hacia arriba muy próximo a la fachada de cualquier edificio alto, lugar donde la sensación de que se caía sobre mí era casi inevitable, una ley universal mucho más fuerte que la gravedad o el odio: una atracción que no se cumplía pero parecía exacta, matemática, real como no llegaba a serlo la realidad misma.</p>
<p>Aquí sí veo con claridad que hay luces encendidas. ¡Es la parte dedicada a colegio! Pero, ¿habrá alguien interno? ¿O serán los vigilantes en los que pensaba antes? Bajo las mansardas de los tejados de pizarra, tras dos de los vanos cuadrados, brilla una luz azul, de fluorescente de cocina. Me doy cuenta de que, para internos o no, el colegio sigue en uso en la actualidad, y que por lo tanto el complejo ideado por Felipe II es mucho más que un recipiente de obras de Arte y destino de turistas y viajeros. No es un Museo sin articulación. Es, en realidad, un edificio vivo que cumple cuatro de las cinco funciones que como construcción tenía en sí misma, por no hablar de su poder simbólico, de su bastión para el recuerdo de lo que un día fue la más grande monarquía del mundo, aunque algunos quieran llenarla de sombras, minimizarla y restarle importancia. A saber: el colegio del que hablo, la iglesia, el panteón real y el monasterio siguen en uso… y sólo el palacio ha pasado “a peor vida”, como corredores de paso para grupos heterogéneos de visitantes con prisa.</p>
<p>¿No es acaso escalofriante darse cuenta de la previsión de este rey que decían que quería emular a Salomón y a su templo? ¿Dónde se  forma el hombre? En la escuela. ¿Dónde vive? En su castillo (“mi casa en mi castillo”, que diría un británico, con quienes tuvo tantas historias y casi todas de desencuentros). ¿Dónde se encuentra con su creador? Donde reza. ¿Dónde reposa su resto material? En la tumba. ¿Quién reza por los muertos? Los hermanos que dedican su vida a la oración. Ahí están todos los tesoros de la vida y la muerte resumidos y materializados en este complejo de corredores, ventanas, puertas, patios y salas. Las estancias vibran cada mañana con el rezo auténtico de los religiosos; y con las voces inquietas e impulsivas de los niños y muchachos que estudian en sus aulas. En sus muros están adheridas miles de misas. En sus esculturas se han colgado, como si fueran telarañas brillantes, plegarias, Padrenuestros, Avemarías, Salves, Rosarios, Credos… Sólo la vivienda está vacía… quizá  porque, evidentemente, su propietario la abandonó hace muchas décadas, preparado para unirse a Dios, en quien había creído todo lo humanamente posible.</p>
<p>Pienso, una vez más, en ese Claustro de los Evangelistas, cerrado a mis ojos  y a mis pasos (y a los de todos aquellos cuya vida no está dedicada a la oración). Pienso que, en este momento, los hermanos estarán durmiendo sus sueños bajo la imponente mole, tras los últimos rezos de la jornada. Ahí no veré luz alguna… pues la luz nace desde dentro y no necesita proyectarse fuera.</p>
<p>Poco a poco el miedo desaparece. Al acercarme a este lado de la planta diseñada por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, sólo la impresión de soledad permanece, pero no la inquietud. Ya no evoco espíritus, ni el tamaño de esta obra del hombre, con ser notable, me hace temblar.</p>
<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Escorial-Abril-2012-024.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-277" title="Escorial Abril 2012 024" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Escorial-Abril-2012-024-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Vuelvo, en mi camino de regreso, a esa esquina que domina ambas fachadas y recuerdo cierta noche bajo la lluvia y el viento. Ya tampoco me siento solo… hay alguien que me acompaña y que se hace más y más presente a medida que, al dejar atrás el edificio, me aproximo a las ruidosas luces de la gran ciudad, ese Madrid que no descansa y donde duermes, soñando proyectos dignos de un rey que pueda financiarlos con oros y platas traídos de algún Potosí inagotable, como la propia Historia de este complejo, de esta ciudad del Hombre, de esta nave que surca la sierra madrileña con inmovilidad imparable, con actual eternidad, renovándose cada día, a cada momento, como las células de un cuerpo vivo.</p>
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		<title>LOS INFIELES  (Francia, 2012) Director: Emmanuelle Bercot, Fred Cavayé, Alexandre Courtès, Jean Dujardin, Michel Hazanavicius, Eric Lartigau y Gilles Lellouche.  Intérpretes: Jean Dujardin, Gilles Lellouche, Guillaume Canet, Mathilda May, Alexandra Lamy, Sandrine Kiberlain, Aina Clotet, Isabelle Nanty, Géraldine Nakache, Manu Payet, Lionel Abelanski, Clara Ponsot, Charles Gérard, David Allen Cluck, Cherry Vercher, Maëva Pasquali, Luca Lombardi, Partha Majumder, Johanna Nizard, Joan Riegert, Eddy Saccomani.</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 15:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Frank G. Rubio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando me comentaron, y averigüé, que esta película francesa (para mí: una comedia inteligente, divertida y accesible a todos los espectadores) estaba compuesta por episodios diversos, no era norteamericana (ni española) y El País consideraba que “el resultado es un tópico tras otro” decidí que no podía dejar de verla. En una sociedad decadente, mediocre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me comentaron, y averigüé, que esta película francesa (para mí: una comedia inteligente, divertida y accesible a todos los espectadores) estaba compuesta por episodios diversos, no era norteamericana (ni española) y <strong>El País</strong> consideraba que “el resultado es un tópico tras otro” decidí que no podía dejar de verla. En una sociedad decadente, mediocre y terminal, es bueno no coincidir con los fabricantes de opiniones “bien fundamentadas” y “políticamente correctas”. Más aún sobre el asunto sempiterno de “las señoras, el matrimonio y la infidelidad”;“las relaciones” como las califican ellas. Una de las mayores causas de miseria moral y económica en nuestro país; como bien saben decenas de miles de personas, añado.<br />
Probé fortuna a visionarla con un amigo, convaleciente de una de esas “relaciones”, y no quedamos decepcionados. Por descontado no es perfecta y su humor, desigual, contiene sal gorda. Pero la sal gorda es necesaria para ingerir, tanto carnes rojas como proteínas piscícolas incluso vegetales.<br />
En esta película colectiva, idea de Jean Dujardin, recientemente galardonado con el Oscar al Mejor Actor por <em>The Artist</em>, y en la que participa también Michael Hazanavicius (director también oscarizado del galardonado film francés) los episodios son desiguales, alguno genial otros menos. Especialmente estimulantes los breves sketches bizarros y traviesos que salpican los intersticios de los episodios. Varios, la mayoría, sazonados con numerosos elementos de “mal gusto”. No de otra manera puede hoy tratarse un tema cono la infidelidad masculina en el ambiente “matrio crático” de los, ya en desbandada, Estados Unidos de Europa. Los peores episodios1 serán, sin duda, los mejor apreciados por un público desorientado por las relaciones de pareja y su idealización mastuerza2 combinadas con la imbecilidad3 inmanente al tan difundido “buen rollismo” que nuestra idiotizada, provinciana y castrada clase dirigente (absolutamente corrompida) trata de inyectar en el personal a pie de obra.<br />
La película, que no se acomoda a ningún género, y donde lo bufo, lo dramático, lo bizarro, incluso lo cómico satírico se manifiestan, resulta estimulante por su rupturismo de fondo con las convenciones antimisóginas. A mí me ha gustado particularmente, por lo redondo, el denominado: Infieles Anónimos, donde se entra a saco contra las verdades fundamentales del feminazismo.<br />
Algún critico despistado ha visto en Los infieles, horrorizado, influencias del cine de Santiago Segura. Lo cual, si pensamos en las dos primeras entregas de <em>Torrente</em> y olfateamos la comedia española típica actual, no resultaría en absoluto desalentador sino más bien gratificante y novedoso. La sharia no es sólo patrimonio de los del turbante&#8230; No evito citar al crítico de marras: <em>Los Infieles</em> acaba siendo un chiste machista que hará gracia a aquellos que echen de menos las películas de Pajares y Esteso y a los que siempre les hubiera gustado ver un Torrente con más clase. Vamos que es de los que no quiere enterarse, con su pan y su señora (o su gigoló) se lo coma. Dujardin y Lellouch, más sofisticados, señalan: Queríamos ser libres en el formato y el tono para poder ir de lo profundo a la caricatura, mezclando géneros y permaneciendo sinceros.<br />
Ni misoginia, ni machismo pues. Punto y pelota, para terminar de una vez con la alucinante imbecilidad pro feminoide, antiviril, rastrera y afectada de la cual nuestras “percebescas” clases medias socialdemócratas son vector privilegiado de transmisión y uso. Aquellos que siguen al pie de la letra los consejos inexcusables de <strong>El Pais Dominical</strong>. Y es que ser norteamericano por delegación, siempre y en todo caso un hipócrita, no deja de ser grotesco; por muchos aires de refinamiento que se gasten los retoños del 68 pasados por los “tragalá” del 23F y el 11M. Rehenes de un oportunismo cultural y social bien recompensado. Al menos por ahora.</p>
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		<title>Imagined Lives. Portraits of unknown people. Varios autores. Viajando por el Pasado-Ficción</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 21:12:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Imagined Lives. Portraits of unknown people. Varios autores. (Vidas imaginadas. Retratos de personas desconocidas). “I have also a falling collar in fine linen, but no other adornment, no sword belt, no seal upon my finger. I wish to stand as myself, for myself. I have no need of symbols”. Página 4. From the Diary of [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Calibri;"><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Imagined-Lives.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-270" title="Imagined Lives" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Imagined-Lives.jpg" alt="" width="279" height="299" /></a>Imagined Lives. Portraits of unknown people. Varios autores.</span></p>
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<div><span style="font-family: Calibri;">(Vidas imaginadas. Retratos de personas desconocidas).</span></div>
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<div><span style="font-family: Calibri;">“I have also a falling collar in fine linen, but no other adornment, no sword belt, no seal upon my finger. I wish to stand as myself, for myself. I have no need of symbols”.</span></div>
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<div><span style="font-family: Calibri;">Página 4. From the Diary of Paxton Whitfield. </span></div>
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<div><span style="font-family: Calibri;">“Llevo también un cuello caído de excelente lino, pero ningún otro adorno, ni cinto de espada, ni sello sobre mis dedos. Deseo estar como yo soy, por mi mismo. No necesito símbolos”.*</span></div>
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<div><span style="font-family: Calibri;">Hay libros que inspiran nuestra vida, que nos hacen reflexionar sobre la existencia misma, su significado y el recuerdo que deja. Este, sin duda es uno de ellos. La famosa y peculiar institución que es la National Protrait Gallery es uno de esos lugares que no por su edad están menos vivos culturalmente. Más bien al contrario. Sus salas se llenan con actividades, charlas, cócteles, exposiciones de pequeño tamaño&#8230; En este caso sus venas se han llenado con dos sangres artísticas diferentes y el resultado ha sido un enriquecimiento del sujeto. La exposición que da lugar al libro del que a continuación hablaré, consiste en 14 cuadros, todos retratos, como no podía ser de otra forma en este museo, de personajes hoya anónimos, y que fueron sin embargo adquiridos al atribuírseles identidades de reinas y nobles de gran relevancia en la Historia de la isla. Actualmente siguen las investigaciones para darles su auténtico nombre a estos sujetos que nos miran misteriosamente a través del tiempo. Y, mientras tanto, su calidad artística como objetos los salvó de la quema o la pérdida entre otros cachivaches y obras &#8220;menores&#8221; en anticuarios de mayor o menor entidad.<br />
Con motivo de su exhibición conjunta no solo se han impulsado las pesquisas en pos de saber a quiénes representan sino que se ha preparado una edición de catorce relatos cortos, de ocho autores de reconocido prestigio, como el guionista de Downtown Abbey y la autora de <em>La muchacha de la perla</em> (O, traducido mas literalmente, <em>Muchacha con pendiente de perla</em>). A estos escritores consagrados se les ha pedido que imaginen las vidas de estos retratados aún sin nombre, y en breves relatos, nos han llevado de su mano a diversas épocas y ambientes como la Isabelina, prestando mucha atención a la indumentaria y a lo que pudiera haber en todos ellos de retrato psicológico aunque cada uno con su acento propio y personal, lo cual enriquece el conjunto. Basta acudir a las solapas del librito para asistir a un desfile de premios literarios que deja impresionado al más pintado, y nunca mejor dicho. Premios que, a tenor de lo leído, fueron justamente entregados. La calidad es alta, y a veces la originalidad también despunta. Así podremos leer sobre una supuesta doble de María Estuardo, sobre una mujer que tiene que decidir sobre aceptar una propuesta de matrimonio ante el retrato de su pretendiente, un compositor pirata, un complot de asesinato&#8230; Todo lo cual, hay que decirlo, despeja dudas sobre una posible tendencia al texto erudito y aburrido. Mas bien lo contrario, pues aunque todos los autores demuestran una preocupación evidente por documentarse sobre la época de la que hablan, nos relatan historias que no han perdido su actualidad: la obsesión por ser recordado, los secretos políticos, el amor…</span></div>
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<div><span id="yui_3_2_0_17_1331759403798102" style="font-family: Calibri;">Ni que decir tiene que el resultado es de gran interés y nos permite reflexionar sobre la delgada línea que separa la ficción de la realidad y, por supuesto, sobre la veracidad de los textos considerados históricos, los ensayos e investigaciones sobre el pasado que, en una u otra medida se basan en suposiciones, escritos y documentos que recogen hechos y afirmaciones imposibles de comprobar y un largo etcétera de elementos que creemos porque queremos hacerlo, porque muestran coherencia en el conjunto de lo que &#8220;ya sabemos&#8221; o, lo que es peor pero no por ello menos cierto, porque responden a lo que más nos interesa o nos gustaría que fuera verdad.<br />
Lamentablemente no conozco versión en castellano (probablemente no la haya) de tan fantástico conjunto de relatos acompañados (¿o es al revés?) de fotografías de las pinturas, y de detalles de las mismas. El resultado final es de gran belleza cultural, tanto literaria como pictórica y los sentidos se encuentran doblemente halagados. Al final unos apuntes sobre las obras y las investigaciones hechas sobre ellas redondean esta pequeña joya que entretiene, ilustra y hace pensar al lector con una pluralidad de voces de altura. Para amantes de la Pintura, para amantes de la Literatura, para amantes de la Historia, para amantes de la narrativa breve. Un gran acierto.</span></div>
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<div><span style="font-family: Calibri;">(Los autores son: John Banville; Tracy Chevalier; Julian Fellowes; Alexander McCall Smith; Terry Pranchett; Sarah Singleton; Joanna Trollope; Minette Walters).<var id="yiv719865284yui-ie-cursor"></var></span></div>
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<div id="yui_3_2_0_17_133175940379895"><span style="font-family: Calibri;">*Traducción propia y bastante libre.</span></div>
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		<title>Los secretos del Tiempo congelado en piedra.</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 22:18:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog Generación Viajera]]></category>
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		<description><![CDATA[Decir Toledo es decir muchas cosas. Ciudad Imperial. Carlos V. Puerta de Bisagra. El Greco. Catedral Primada. Corpus. Custodia. Renacimiento. Tajo. El Entierro del Conde de Orgaz. Leyendas. Castillo de S. Servando. San Juan de los Reyes. Tres culturas. Mezquitas. Sinagogas. Mezquitas con nombre de Cristo (de la luz). Mazapán. Garcilaso. Hospital Tavera. Plaza de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6260.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-263" title="HPIM6260" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6260-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<p>Decir Toledo es decir muchas cosas. Ciudad Imperial. Carlos V. Puerta de Bisagra. El Greco. Catedral Primada. Corpus. Custodia. Renacimiento. Tajo. El Entierro del Conde de Orgaz. Leyendas. Castillo de S. Servando. San Juan de los Reyes. Tres culturas. Mezquitas. Sinagogas. Mezquitas con nombre de Cristo (de la luz). Mazapán. Garcilaso. Hospital Tavera. Plaza de Zocodover. Alcázar. Cuestas. Pasajes. Puerta del Sol. Puerta del Cambrón. Santo Tomé. Santo Domingo&#8230; Hablo de memoria, pero podría seguir un buen rato hablando de personajes históricos, de Covarrubias al Marqués de la Vega Inclán; o de lugares de renombre por las circunstancias acaecidas en ellos o por su valor cultural y artístico, del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda a la Sinagoga del Tránsito. Por todo ello, por ser un pedazo concentrado de Historia y de Arte, en mayúsculas ambas, he querido siempre a esta ciudad. Me enamoré de ella por culpa de la mezquita de Bab al-Mardum y su exquisito arte mudéjar, y desde entonces no he dejado de soñar con sus encantos. Y ahora que tantos de mis sueños se han convertido en realidad vuelvo a sus calles y plazas, a sus museos e iglesias, para encontrarme con ese mismo embrujo que siempre tuvo, pero con algunas fachadas lavadas y una preocupación más evidente por su legado. Vuelvo bien acompañado. Muy bien acompañado, como lo hice hace siete años. Y la ciudad me parece el lugar perfecto para celebrar la fecha perfecta… Es Carnaval y la imaginación llena Zocodover y todas las calles aledañas, incluida la de la Sierpe, con disfraces mejor o peor finalizados, con los materiales más o menos lujosos, pero desbordantes de creatividad y revelando unas enormes ganas de divertirse.<br />
Callejear por esta ciudad, por el día o por la noche, es viajar en el tiempo, disfrutar de Arte, encontrarse con la diversidad cultural y espiritual del hombre. Basta, además, con evitar los mayores tópicos para que el turismo con su ruido inevitable no te robe ese encantamiento&#8230; Aunque recinto cerrado y limitado por la propia naturaleza es lo suficientemente grande y prolijo en sus riquezas como para poder perderse sin escuchar más idiomas que el de los pájaros, que nunca rompe encanto alguno. Este adentrarse en calles minúsculas y empinadas, salvo por los cables eléctricos, resulta a veces lo mismo que ubicarse en el siglo XIX por decir un siglo, aunque también hay rincones que son trozos arrancados del XVI o del XVII. La foto se vuelve sepia y se espera ver salir, de alguno de estos portales de piedra, en cualquier momento, una pareja de la burguesía comercial, ella con su amplia falda, su sombrero y sus botines, él con su terno impecable y su reloj de bolsillo. Supongo que por eso también me engancha este sitio como si fuera un cebo con un gusano exquisito y yo un pez voraz. La capacidad de escapar a los siglos XX y XXI no es cualquier cosa porque aunque tecnológicamente muy cómodos y democráticamente más avanzados, no andan sobrados de encanto y de artesanía –individual, manual, única-, que digamos.<br />
Pero, a pesar de haber pasado por esta ciudad ligada a nuestro único emperador-desde la Hispania de los primeros siglos de nuestra era- varias veces, parece que soy incapaz de agotarla, lo que, por supuesto es un alivio, una felicidad y un buen motivo para volver cuanto antes. Mis escapadas extramuros han sido pocas y siempre para encontrar un rincón verde y fresco donde comer. Pero esta vez tenía ya una cita con el enorme edificio del Hospital Tavera, frente e la bellísima caja abierta formada por las puertas de Bisagra. Y ni el renacentista lugar ni yo faltamos a la cita. Allí estaba la botica antigua, tal y como se encontraba en uso cuando en 1939 el edificio dejó de prestar servicios como hospital, con sus tarros de Talavera de la Reina y su armario de madera pintada para las piedras preciosas en polvo. Allí los enormes patios de numerosas columnas sin estrías, dóricas, elegantes, equilibradas, en la planta baja, jónicas en la superior. Allí una colección de cuadros que hacen del hoy palacio una pinacoteca selecta con su Carreño de Miranda, su Sánchez Coello, su Luca Giordano&#8230; Y por supuesto sus Grecos. Tres piezas de estas salas se me graban en la memoria como agujas de placer exquisito: el retrato póstumo del Cardenal fundador, la<em> Sagrada Familia con Santa Ana </em>y el <em>Cristo Resucitado</em>. Había también unas <em>Lágrimas de S. Pedro</em> y, en la imponente iglesia del conjunto, un <em>Bautismo</em> de gran tamaño, y sin embargo ya estaba colapsado por las tres anteriores y no pude prestarles la misma atención. Iremos de menor a mayor sensación y por lo tanto empezaremos por la <em>Sagrada Familia con Santa Ana</em>, un cuadro en el que el color de las pieles es todo un coro de maestría, pero en el que mi mirada no podía escaparse de esas manos imposibles, delicadas y exageradísimas, traslúcidas, divinas, almas de luz rosada con la esencia alargada de las varas de gladiolos, o encorvadas, amarillentas, cubiertas de edad pero tan protectoras como pueden serlo las de cualquier madre de madre. Pareciera que las modelos para las manos de la Virgen hubieran sido dos diferentes, una, dulce adolescente con las manos sin estrenar, que sujeta al niño; la otra madre de largos dedos que juguetea con los pequeños dedos de su bebé. Y, sin embargo, en este conjunto tan complejo de elementos tan distintos, con cielo tan poco visible, y sin embargo tan personal, indiscutiblemente suyo, consigue el Greco esa sensación que lo unifica todo, sobrenaturalidad que acapara la atención del público para no dejarla escapar nunca más, pues no pudo haber Sagrada Familia como esta en la mente de ningún otro pintor que no fuera él.</p>
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<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6264.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-265" title="HPIM6264" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6264-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>El segundo en la escala que asciende, es el retrato póstumo del cardenal Tavera, que ordenó la construcción del hospital. Pintado a partir de la máscara mortuoria del eclesiástico, nos trae un hombre más muerto que vivo, de carnes enjutas, secas; de rostro cerúleo, casi verdoso, Sus ojos, perdidos en esa cabeza, casi calavera, parecen mirarnos desde el Más Allá con un mensaje claro, aunque no sepamos interpretarlo. No hay tristeza en ellos, ni amenaza quizá: su idioma es desconocido para nosotros. Su boca calla, en un rictus, versión saturniana del enigma leonardesco: ha pasado el optimismo del Renacimiento y la Contrarreforma nos habla con su espiritualidad encendida. Los ropajes del cardenal desprenden luz, y de esa forma el púrpura se vuelve un color frío, espejeante, y el conjunto podría ser una aparición de no ser porque el libro y la mesa nos devuelven a la materialidad de la vida humana.</p>
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<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6301.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-266" title="HPIM6301" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/HPIM6301-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>Por último he aquí el Cristo Resucitado, pequeña gran escultura del cretense, diseñado para estar suspendido sobre el tabernáculo que también él diseño y se encuentra hoy en la iglesia del conjunto, lugar para el que fuera ejecutada esta pieza. La belleza de la imagen es sobrecogedora. Su rostro es tan hermoso que nos habla de la Felicidad Eterna, del Sosiego Infinito, de la Plenitud del Cuerpo. Las líneas de ese cuerpo son alargadas algo que no debería sorprender en el artista, pero que según nos explican se debe a la posición que debía tener la pieza sobre el Tabernáculo en la Iglesia, donde la perspectiva le habría hecho parecer más proporcionado. Aun así, las medidas no son exageradas, ni recuerdan a las últimas obras del Greco, como ese grupo de Lacoonte. Por el contrario transmite armonía absoluta. No puedo dejar de imaginar la profunda impresión que ese Cristo elevado, con su mano levantándose como para unir cielo y tierra, apareciéndose sobre el tabernáculo donde se encontraría su cuerpo transfigurado en las hostias, debería causar en el creyente. No hace falta un gran tamaño. De hecho estoy convencido de que en el imponente espacio de la iglesia sólo habría ojos para esta Magnificencia, esta Serenidad Divina, esta Aparición Material que nos entrega su belleza desnuda para hablarnos de la pureza del alma.</p>
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<p>¡Ah, Toledo! Cuántos secretos guardas y cuántas ganas guardo ya de volver a ti para que me los muestres, generosa y eterna, congelada en el Tiempo&#8230;</p>
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		<title>La deriva en los espacios abandonados, I</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 17:37:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alfonso Xen Rabanal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[todo en la vida es un borrador, cabos sueltos, todo cabos sueltos&#8230; siempre existe una canción, son retazos, una imagen, un reflejo en una mirada, un sonido que nos transporta a otra época, que a veces define nuestros sentimientos y se convierte en parte de nosotros, como un algo que soslaya nuestro vacío, y pensamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: 'Trebuchet MS',sans-serif;">todo en la vida es un borrador, cabos sueltos, todo cabos sueltos&#8230; siempre existe una canción, son retazos, una imagen, un reflejo en una mirada, un sonido que nos transporta a otra época, que a veces define nuestros sentimientos y se convierte en parte de nosotros, como un algo que soslaya nuestro vacío, y pensamos que calma nuestro desasosiego, como apósito que se nutre de nuestra desesperación, la saca de nosotros y, al compartirla, nos libera de ella&#8230; pero, a veces, no la escuchamos, no vemos ese reflejo, nada nos saca de nuestro sufrimiento, nada es sincrónico, el muro de sombras proyectadas nos arroja al abismo, esa espiral donde desaparezco&#8230;</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: 'Trebuchet MS',sans-serif;">&#8230; fue uno de los primeros dibujos que recuerdo, periódicamente regresa a mí esa imagen arquetípica de soledad, todavía me persigue, pues ahora sé que al dibujar aquello empecé a huir de mí, y al desconocer por dónde, lo hice hacia mí, encerrándome, empequeñeciendo mi mundo, comprimiéndolo hasta que hoy, intuyo, sólo soy un kit al que le faltan piezas, perdidas en ese camino de introspección, de comprensión, que descubrí al iniciar la huida, pues fuera nadie me enseñó cómo afrontar esos momentos, de hecho, pensaba que los desconocían, y en mi desesperación cerraba los ojos y aquello me calmaba, unos instantes en los que me soñaba abriendo nuevas derrotas, pues si en nadie encontraba consuelo era porque era un territorio sin hollar, pero en la oscuridad el suelo seguía temblando, o era el bombeo de mi corazón, aún no lo sé, me ha vuelto a suceder al cruzar un puente esta tarde, todo se movía y al intentar aferrarme a la barandilla me he visto, otra vez, reflejado en una mirada que huye, que todo se lleva consigo, y he vuelto a cerrar los ojos al sentir que me había dado alcance, que cada vez que me paro todo lo que he dejado atrás me empuja y arrastra hacia el agua, ese momento en el que sólo ves un reflejo en la demolición, un algo que se engarza a esa realidad que desaparece durante unos instantes, reflejo que es sincrónico, cuando todo se derrumba y que, al abrir los ojos, te lleva a otra época que sigue siendo la misma aunque todo en ti continúe siendo nuevo, pues sigues sin encontrar nada a lo que asirte dentro, y todo oscila como ese lápiz staedtler al dibujar algo tan impronunciable como su nombre, pero que, sobre el papel, era como una güija que no encontraba letra y todo lo emborronaba, como el gráfico de un sismo, un ruido monitorizado, una psicofonía en un idioma desconocido, el nombre de un dios lejano, la deriva en un laberinto por el que empezaba a adentrarme, el rastro de mi huida, la que me lleva a una casa en la que ya todo son sombras, frente a un espejo, un reflejo de mí que intento aprehender sin conseguirlo, preguntándome por qué algo inmaterial hace tanto daño, por qué siempre me regresa al mismo punto, allí donde empecé a dejar las huellas, las de la huida, las que intento limpiar echando un poco de vaho en el cristal, y a través de él ver cientos de caminos truncados, los cabos sueltos de mi paso que yerra, los que surgen a la par que mi imagen se difumina entre la niebla, mis ojos que se pierden entre ella, que me llevan hacia esa mirada que un día intenté dibujar, perdida en la mar, sin ver camino de luz hacia un sol lejano, ese que parecía una calavera con aura de rayos que, al crecer sobre el papel su luz de grafito, todo lo emborronó, y al romper el dibujo en mí quedó esa niebla frenética que me difuminó, acabó tachándome, como me tacho en el espejo, ese que tantas veces rompí por no saber cómo escribirlo, cómo dibujar aquello que está en movimiento al derrumbarse, pues sólo soy una grieta que se agranda y gana la nada entre la niebla al disociarme, no hay nada que indique la salida en este laberinto de reflejos por el que huyo dando vueltas, presumo, esperando en mí otra noche desconocida, aunque sea siempre la misma noche en la que no me conozco, perdido en los reflejos, sin creer ya en la emoción del camino, sin haber creído nunca en los neones que distraen la mente de la búsqueda de la salida, quizá allí por donde entré en algún momento, sigo buscando, antes del fin abrupto del camino, ese precipicio por donde se arroja Occidente, en donde caemos girando como peonzas sobre nuestro eje solipsista, pues soy parte de la generación al final, la última si no hace algo, busco la salida tirando del hilo roto, fragmentos de una huida, reflejos que son agujeros de gusano, trozos del capullo de seda en donde olvidé los colores, construirme unas alas, cabos sueltos que son indicios, que me llevan a esa época en donde nada fui, y sin embargo me pesa, pues odio el silencio del encierro, allí donde no me dejé crecer, la deriva entre los fluidos, los espacios que abandoné de mí mismo, los que recupero ahora, poco a poco, intentando desactivar en mí algo, puede que el odio, no lo sé, el que me llevó a romper ese dibujo, por no saber hablarle a la soledad que siempre se ha venido conmigo, el único hilo común en este derrotero, pues al desactivar algo lo deconstruyes, lo construyes a la inversa, sabes, si lo logras antes de que todo en ti explote, cómo está hecho, cuáles son los caminos a desandar para llegar al principio, pues intuyes que principio y fin están unidos en el vacío, por ello ahora intento vivir ese camino antes de que todo estalle en mí, me desprogramo, lo intento, intento parar el tiempo en ese segundo que engaña, que te hace huir por los túneles, sacándote, momentáneamente, de tu miseria, pero sólo es otro laberinto de espejos en donde te difuminas, sí, parar el tiempo en el reflejo al romper el espejo, que sea él quien se lleve tu imagen antes de que se reflejen tus trozos cayendo, aunque caigan en ese momento, quizá se lleve tu imagen entera y él será los trozos y podrás salir del reflejo, quizá el de la explosión, allí se juntarán los cabos sueltos, cuando todos sean uno, algo,</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: 'Trebuchet MS',sans-serif;">nada</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: 'Trebuchet MS',sans-serif;">&#8230;</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: 'Trebuchet MS',sans-serif;"><br />
</span></span></span></p>
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		<title>Gala Drag Alcorcón. Viajando a otros mundos.</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Feb 2012 18:35:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog Generación Viajera]]></category>
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		<description><![CDATA[Ayer tuve la ocasión de asistir a la I Edición de la Gala Drag de Alcorcón. Y he de decir que me alegré sobremanera de aprovecharla porque la ocasión la pintan calva y no hay mejor manera de vestir una calva que con una gran peluca drag que poder arrancarse dramáticamente en el momento adecuado. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Gala-Drag.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-259" title="Gala Drag" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Gala-Drag-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>Ayer tuve la ocasión de asistir a la I Edición de la Gala Drag de Alcorcón. Y he de decir que me alegré sobremanera de aprovecharla porque la ocasión la pintan calva y no hay mejor manera de vestir una calva que con una gran peluca drag que poder arrancarse dramáticamente en el momento adecuado.<br />
Entre l@s participantes estaban Divax, triunfadora con unas plataformas como para tocar la luna; Vetada Bandolera, que obtuvo accésit con un magnifico traje de novia al que le siguieron dos rápidos cambios; La Marquesa de Sade, con un modelo que hubiera hecho rabiar de envidia a la Madrastra de Blancanieves y una sorpresa años veinte, que también obtuvieron accésit; Inés-Perada, con un elegante numero sobre los musicales y cambios sorprendentes en el escenario; entre otros como Botox o Violet Carson.</p>
<p>La gala estuvo presentada por La Terremoto de Alcorcón, ya que, por mucho que ahora resida en Mallorca, no hay símbolo más pop ni mas drag de este municipio. Su humor, equilibrio perfecto entre las formas gruesas y el ingenio rápido, amenizó con gran inteligencia el evento.</p>
<p>Entre las actuaciones, el también alcorconero David Non Guilty; las drags “Bandoleras” con un número de Princesas Disney que parecía la réplica moderna de las casadas de “La corte de Faraón”, una fantástica mezcla del humor chirigotero y el glamour de las Palmas; y los bailes de &#8220;Ponte Guapa&#8221;, gimnasio-escuela de baile de nombre jamás tan apropiado para ocasión como esta, con un dinamismo de nivel.</p>
<p>El certamen fue mucho más que entretenido. Una primera edición donde tuvieron su porción la inteligencia la vistosidad, el ingenio, la música, el baile, las plataformas (por supuesto), las pelucas (¡faltaría más!); los cambios de ropa con vestuarios de infarto; y el mejor de los espectáculos… Y todo ello me hizo pensar sobre el trabajo que se realiza para llevar toda esta fantasía a la gente. Toda la labor que se esconde tras unos números que no son valorados en su justa medida por todos los públicos. Me hice una pregunta que se ha lanzado muchas veces al aire, ¿qué es realmente una drag?</p>
<p>No soy ningún experto en el tema, pero diría que una drag es un producto para el espectáculo. En ese espectáculo hay elementos imprescindibles y otros que también se esperan pero que quizá no forman parte de la definición por sí mismos. ¿Es el transformismo o el travestismo uno de ellos? Más diría lo primero que lo segundo. Una gran transformación es precisa, pero no tiene por qué ser en mujer, los seres extraordinarios que vemos moverse por el escenario tienen un género confuso, ¿importa acaso su género? Yo creo que no. Están por encima del género. El Arte siempre lo está. Sin embargo sí es necesaria la música con la que una drag se mueve. Una música en la que cabe mezclar modernidad con “clásicos” del cabaret o del pop, incluso heavy o rock, aunque estos ya son últimos avances en el mundo drag. Una música que puede ir acompañada de frases en off de películas o espectáculos bien reconocibles para el público o que inciden en la actuación de forma significativa. Esas irrupciones deben tener una importante carga de humor, bien sea ácido, bien sea blanco. Pero humor. Porque este es otro de los elementos comunes de una actuación drag que se precie. Y el humor, que duda cabe, exige inteligencia. Otro elemento que define a la drag es el aspecto “espectacular”, basado tanto en maquillajes de fantasía como en pelucas imposibles y trajes que van de lo femenino extremo o lo imposible –capas inmensas, faldas como carpas de circo, corsés de materiales insospechados-; y mención singular de ese aspecto hay que hacer de las plataformas. Cuanto más altas mejor, y no sólo por la habilidad que exigen para moverse llevando semejantes alturas, sino porque la altura aporta vistosidad al conjunto, medidas sorprendentes, y una vez más, espectaculares. Porque de eso se trata, de dar espectáculo: vistosidad, color, humor, música y una combinación explosiva de todas ellas.</p>
<p>Basta ver un camerino para saber las horas de trabajo que lleva un solo número de est@s artist@s. Trajes, maquillajes, pelucas, CDs, maletas y muchas ganas de brillar con todas las lentejuelas, brillos y purpurinas posibles y no posibles. Hace falta mucho talento, y no sólo mucho valor –para enfrentarse a las críticas y a la incomprensión de mucho público- para hacer todo esto. Hace falta la inteligencia con la que coordinarlo todo, la cultura musical y visual (las canciones vienen a ser de las divas del pop nacional e internacional, o mezclas de house y techno, pero no siempre; y a eso hay que sumar las entradas de películas o programas televisivos que ponen la nota de humor), el conocimiento de la costura para montar esos trajes que no pueden encontrarse en ninguna tienda (o bien el dinero para pagar a quien los diseñe y los ejecute), el equilibrio para no matarse sobre esas plataformas, la energía para llenar un escenario, la ciencia del maquillaje, y muchas ganas para coger todos los bártulos e ir donde se puede tener un espacio para brillar y asombrar.</p>
<p>En un momento en el que se habla del ingenio y del trabajo para salir de la crisis no puedo dejar de alabar todo el despliegue de medios e imaginación para construir las fantasías con las que podemos escapar de nuestra vida cotidiana hacia mundos desconocidos, que existen solo en las mentes de est@s privilegiados seres, hasta que quieren compartirlos con nosotros.</p>
<p>Ya estoy deseando que llegue el próximo viernes 17 para ver La Gala Drag Queen de las Palmas de Gran Canaria. Será a las 21:00 horas y el mundo volverá a hacerse más variado, grande e ingenioso. Como durante la tarde-noche de ayer. No puedo esperar a seguir viajando…</p>
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		<title>15M(155)+15O(1510)  1665 = EN EL UMBRAL</title>
		<link>http://blogs.generacion.net/frankgrubio/15m15515o1510-1665-en-el-umbral</link>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 19:05:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Frank G. Rubio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog Frank G. Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Blog Generación Viajera]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs Generacion.Net]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[A una sociedad burocrática de consumo dirigido como la nuestra, donde las distinciones entre lo público y lo privado son tenues y en la cual la desnacionalización, junto con una estatificación creciente y la aculturación, son la regla, no le podía corresponder otra cosa que un disenso manufacturado. Disenso forjado en el espejismo de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A una sociedad burocrática de consumo dirigido como la nuestra, donde las distinciones entre lo público y lo privado son tenues y en la cual la desnacionalización, junto con una estatificación creciente y la aculturación, son la regla, no le podía corresponder otra cosa que un disenso manufacturado. Disenso forjado en el espejismo de un pensamiento débil, fragmentario, que propone una horizontalidad de principio articulada en torno a una gramática del consenso elaborada en los laboratorios de las agencias de seguridad. Utilizando a plena luz del día todos los recursos del marketing que, combinados con la ignorancia generada por nuestro sistema educativo y la omnipresencia de los Mass Media, da como resultado algo similar al Control Mental. La Campaña de Manos Blancas y las, supuestamente espontáneas, manifestaciones del 13 de marzo del 2004 forman parte de este itinerario experimental. Siempre habrá suficientes ovejas entre las buenas gentes de la mega urbe para jugar a las hormigas: rojas, negras, verdes, de todos los colores, revolcándose en revoluciones ficticias y “causas justas”.<br />
La ausencia de líderes considerada como virtud, la propuesta demente de un pensar global y actuar local, tan caro a los designios de las clases dirigentes claramente empecinadas en forjar unidades de poder cada vez más vastas de corte neo imperial y planetario, así como la propuesta como dogma de la no-violencia, componen un cuadro distópico y tergiversado de la oposición potencial a un sistema que utiliza todos los recursos a su disposición para proponer un totalitarismo cada día más visible e implacable. Eso sí, presentado como única respuesta humanista posible a las problemáticas más variadas. Sin olvidar la declamación deleznable y divisiva sobre los ideologemas de las políticas de genero, vector nutricio del imperialismo más irredento y de una nueva forma, muy peligrosa, de totalitarismo. Y a todo esto se tiene la desvergüenza, o el acierto propagandístico, de llamarlo: cerebro colectivo.<br />
La repercusión, nada casual, en los medios de comunicación de masas y la apelación intermediadora de las redes sociales, articuladas en torno a lo audiovisual y lo electrónico, dejan pocas dudas del carácter teledirigido del movimiento 15M/spanish revolution. Entre nosotros: ¡menudo nombrecito!<br />
Propuestas teóricas inanes, políticamente correctas, infantiles y utópicas, alejadas de las problemáticas reales de la vida colectiva e individual, revestidas de una estética supuestamente alternativa, no menos espeluznante de la que sufre la sociedad circundante, solo preludian la impotencia práctica y la consecuente manipulación del proceso tras los bastidores. Canalizando hacia marchas agotadoras y absurdas, mediante eslóganes simplistas, una disensión válida y real. Inteligente remedio a una posible insurrección generalizada que pudiera actuar fuera de lo previsible y domesticable. Tenemos una izquierda, peón de brega esencial de la estrategia antes citada, que sigue siendo el reservorio sociológico predominante en esta dinámica “quincemayista”, cuya connivencia con los hegemones financieros foráneos y autóctonos ha quedado más que patente con los ocho años de zapaterismo. Una izquierda que, tras perder las elecciones, convoca multitudes para solidarizarse con personajes tan poco ejemplares y banales como el juez Garzón.<br />
Sin olvidar un presunto mundo alternativo, compuesto por gentes que no ven más allá de sus narices y de lo que les proponen los fabricantes de opinión más variados, solidario con montajes fascistoides como los que tienen lugar en el Norte de África y Oriente Medio. El panorama por ello no puede ser calificado más que de tragicómico.<br />
Sin contar con la devastación de la vida cotidiana en las grandes urbes, entre las que se encuentra Madrid: supuesto epicentro planetario, como impunemente nos propone un librito alucinante, de un proceso emancipador de corte global. Lo mínimo que puede exigirse a quienes participan en esto es mirar alrededor suyo y proponer alguna reforma tangible y exitosa que ponga coto al entrópico horizonte de esta concreta ciudad. Pero para ello sería preciso pensar y actuar de modo local, con inteligencia y contundencia, más allá del sectarismo de la extrema izquierda y de la lobotomización asumida como obligada y natural por los entornos alternativos vinculados a la Nueva Era. Un nuevo budismo que amenaza Europa, diseñado concienzudamente en California.<br />
Tanto las momias como las organizaciones no gubernamentales, engendros en la mayoría de los casos al servicio de designios y diseños transnacionales de carácter mundialista de corte neo colonial, buscan que todo cambie para que nada cambie. Mientras los tártaros afilan en secreto sus espadas; benditos sean el fuego y el hierro de su cada vez más cercana llegada<br />
Como decía Thomas Jefferson, y con esto termino a modo de aviso para navegantes, no puede esperarse que los hombres sean trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas.</p>
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		<title>Madrid Nocturno. Madrid Literario.</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 13:21:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Arróniz</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Marqu%C3%A9s-Viudo-de-Pontejos-Domingo-04.09.11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-255" title="Marqués Viudo de Pontejos Domingo 04.09.11" src="http://guillermoarroniz.blogs.generacion.net/archivos/Marqu%C3%A9s-Viudo-de-Pontejos-Domingo-04.09.11-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>            Un día que empieza con una obra de arte en las portadas de varios periódicos de tirada nacional se convierte ya en una jornada excepcional. Lamentablemente siempre es del mismo (parece que sólo Leonardo hubiera sido un hombre del Renacimiento, que hubiera existido ni Leon Battista Alberti, a veces ni siquiera Miguel Ángel). En cualquier caso la mañana empezaba con una imagen de Arte donde suele haber muerte, hambre, catástrofes, guerra, vulgaridad o política de escasa altura. Era un comienzo soberbio.</div>
<div>            Y luego el frío, ese frío intenso, ese aire fino que, traspasando el cuerpo (parece que lo hiciera) me devuelve a la conciencia del pequeño trozo de masa corpórea que realmente soy, barro, polvo mojado por el líquido inconstante y caprichoso de la sangre, diapositiva repetida que emula el movimiento. Un viento que “barría” la noche de Madrid y me permitía encontrarme con la ciudad en la belleza de la noche, desde el fantástico Quevedo sobre su pedestal de musas, mirando a la calle Fuencarral y dando la espalda a Bravo Murillo, con las vistas generosas de las anchas calles y la fuente parada; hasta el Antiguo Hospicio, recientemente reformado, con su barroca fachada digna de la mayor de las imaginaciones.</div>
<div>            Tengo, desde hace años, la idea de empezar una serie de artículos sobre las bellísimas esculturas que adornan esta ciudad, pero luego la pereza o la vorágine de una vida que quiero que dé para varias, me puede, y dejo un proyecto tan grande siempre para un mañana que espero que no se eternice. Pero cuánta historia contenida en estas obras de los olvidados artistas como por ejemplo el soberbio Agustín Querol o el emotivo Ángel García Díaz… La tarea de este tipo de genios ha sido eclipsada por la omnipresencia de la pintura, pero su contribución a las ciudades es mucho mayor de la que pensamos habitualmente.</div>
<div>            El destino de mi paseo no era otro que la presentación de dos libros: <em>La sexagenaria y el joven </em>de Nora Iuga e <em>Interior</em> de Constantin Fântâneru, presentados por Gustavo Dessal, Alberto Estévez y Miguel Ángel Alonso en un entorno con exquisito gusto como es la Librería Tipos Infames, Libros y Vinos, situada en la castiza calle de S. Joaquín. Empezaré por hablar precisamente por el entorno que proporcionaba el lugar: paredes blancas, cristal, estanterías, libros, mesas blancas, sillas blancas: todo un entorno de luz y claridad que contrastaba con el rojo oscuro, con el negro rojizo de los vinos y sus botellas. Un magnífico lugar para adquirir un libro, pedir una copa de buen néctar y empezar a leerlo allí mismo, sin esperar a llegar a casa, con la impaciencia del niño que siempre se es cuando se inicia una lectura, cuando se está a punto de descubrir un nuevo mundo, el que constituye el otro, el escritor. En el sótano también una sala de paredes blancas, impolutas, con una exposición de cuadros contemporáneos pero figurativos. Óleos con la suavidad del pastel en los contornos y algunas narraciones contenidas en ellos: personajes que ven con sorpresa cómo una mano los pinta y les pone un fondo, hombres que parecen salidos de un cuadro de Sorolla por su vestimenta y la luz, pero que van hablando por el móvil, una familia “en torno” a unos papeles sobre la mesa… La Literatura estaba en el ambiente.</div>
<div>            Durante la presentación sabias palabras de sutiles lectores con amplios y profesionales conocimientos sobre el alma/psique humana y un editor (tres editores) a quien deseaba conocer cara a cara desde hacía tiempo. La Editorial que organizaba el evento era El Nadir, una de esas a las que me gusta volver de forma fiel por su apuesta por libros diferentes, por terminar de hacer mortal la pirueta de una profesión “destinada a desaparecer” como decían ayer mismo los presentadores. El editor, al que llamaré B., con unos ojos que miraban hacia un horizonte muy lejano hablaba de “reparar olvidos” sobre cierta Literatura centroeuropea como la rumana, buena Literatura, pero considerada &#8220;marginal” frente a la reputada obra húngara. Ah, cuántos “viajes” no habré hecho yo de la mano de estas publicaciones, incluido el que realicé a las cruzadas protagonizadas por niños, hacia una Jerusalén nunca tan real aunque fuera imaginada… y a una Transilvania rural y costumbrista.</div>
<div>            Cuando uno de los presentadores, con su voz y su entonación de radio dice, leyendo un fragmento de la obra: “Siempre me ha gustado hacer el amor con los ojos y las palabras” siento que me ensancho por dentro. ¡Tengo que leer a esa autora! Un poco después extrae otra perla del libro: “Es estupendo poder decir todo lo que se te pasa por la cabeza al lado de otro. Es como estar solo sin estarlo”. No es una obviedad, es una valiente confesión, una honesta y valiente confesión que también tiene que ver con el viaje interior que se hace en los viajes. Viajo de las palabras a las imágenes que me rodean, las cabezas de los asistentes al acto, las risas compartidas. Hay un ambiente literario… aunque la magia se rompe cuando se termina la última de las tres voces que presentan para dar la palabra al público. Nadie pregunta. Nadie comenta. Los críticos han dejado un nivel tan alto de análisis que da miedo decir nada, resultar obvio, decir una necedad…</div>
<div>            El silencio se hace dueño, por un instante de la situación… y maduran las palabras, encuentran su engarce en el momento para que luego pueda mascarlas, contemplarlas mientras el frío viento de la noche sigue limpiando las calles en las que apenas me cruzo con veinte o treinta personas en un paseo de veinte minutos por el centro de la ciudad, un centro urbano que siempre me ha enamorado y que lo sigue haciendo cada vez que miro uno de esas terrazas acristaladas de la Glorieta de Quevedo, con su hierro forjado, reflejando desde las alturas la noche –hoy algo más silenciosa que de costumbre- de este Madrid invernal. Paseo como en una especie de nube, hacia mi cálida casa, observando la belleza de la arquitectura de ciertos rincones, balcones, ménsulas, atlantes, pequeñas torres y fachadas, mientras resuenan los ecos de esa presentación en la que una treintena de personas llenaban la sala (y la totalidad de las sillas, hasta obligar a algunos al suelo o a la posición erguida, como quien se levanta en la misa para los momentos sagrados, o como quien contempla un lienzo centenario de belleza atemporal). Estoy ebrio de Literatura, ya que no he probado el vino, y me tambaleo mentalmente de camino a casa, de una reflexión a otra, sabiendo que la soledad y el silencio de este paseo terminarán en breve.</div>
<div id="yui_3_2_0_16_132827465197593">            Cerraré con otra sentencia extraída de <em>La sexagenaria y el joven</em>: “Más allá de las glándulas todo es Literatura”.</div>
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		<title>ALOCUCIÓN</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 13:26:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Frank G. Rubio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog Generación Viajera]]></category>
		<category><![CDATA[Blog Kippel]]></category>
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		<description><![CDATA[Ninguna vía de reintegración puede tener preocupaciones de orden político; los revolucionarios no intentan escapar a su propio condicionamiento; al contrario consideran que el peso de la sociedad no es bastante grande que hay que aumentarlo. Nos sometemos a lo que suscitamos en la medida que nos identificamos con ello. Postularse en la indiferencia es mucho más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Ninguna vía de reintegración puede tener preocupaciones de orden político; los revolucionarios no intentan escapar a su propio condicionamiento; al contrario consideran que el peso de la sociedad no es bastante grande que hay que aumentarlo.</p>
<p style="text-align: center;">Nos sometemos a lo que suscitamos en la medida que nos identificamos con ello.</p>
<p style="text-align: center;">Postularse en la indiferencia es mucho más emancipador que proponer una indignación teledirigida y mendaz.</p>
<p style="text-align: center;">“Dejad de ser monos o descendientes de monos y abrazad vuestra serpiente interior. Nada es eterno si estáis muertos.”</p>
<p style="text-align: center;">La condición humana, la del Último Hombre, es la condición de los imbéciles.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Basta con cerrar los ojos.</strong></p>
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