España, aparta de mí estos premios.
23-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

¿Qué se obtendría si sobre unos pliegos de papel se mezclasen con sabiduría ingredientes tan ácidos como la verdad, el análisis sociológico,la balcanización, los regionalismos,las mentiras políticas y la miope vida literaria de los certámenes literarios con otros tan peligrosos como el humor, la audacia y la inteligencia? Probablemente se conseguiría una obra del calibre de España, aparta de mí estos premios, del reconocido autor Fernando Iwasaki, capaz de barrer de un plumazo la estulticia nacional. La estructura del libro es sumamente original: convocatoria de un concurso literario cuyo tema es regionalista a veces hasta rozar el absurdo, seguido del cuento ganador con una estructura siempre similar, así como de uno o varios votos particulares mostrando disconformidad con la decisión del jurado. Si a esta ensalada le añadimos que hay siempre unos párrafos que se mantienen idénticos en todos los cuentos (y que demuestran el buen saber hacer de un escritor capaz de meterse en camisas de once varas y encontrarle los tres pies al gato de paso) y que los protagonistas son japoneses quienes, con el paso del tiempo, son más andaluces que la Giralda, más catalanes que la sardana y el Ampurdá, y más vascos que el árbol de Guernika (ahivá la h…), tendremos un libro que nos acercará arriesgadamente a la necesidad de pensar e incluso a las ganas de reír. Pero de reír de una forma tan sana y tan despierta como hace tiempo que no se encontraba al tratar de los temas nacionales que configuran esta realidad compleja que es el Estado Español, si se admiten las mayúsculas. No hay rencor ni deudas pendientes en la obra, sino un limpio análisis a través de tipos y tópicos reconocibles por todo, exagerados (a veces no tanto) pero ciertos.
Nos acercamos al autor para que nos confiese reacciones y secretos de este conjunto de siete narraciones cortas sorprendentes todas y cada una de ellas en sí como en su conjunto, capaces de interrelacionarse hasta dar una obra única con sello propio, que trasciende la entidad de los relatos independientes pero no es novela, que tiene un algo de ensayo antropológico, pero sin salir de la ficción, que puede sorprendernos hablando de aquellos que nos rodean:
Generación. net: ¿No hace falta mucho valor para escribir, y lo que es peor, para dejar que te publiquen un libro de estas características?
Fernando Iwasaki: No, porque no creo que estemos ante un libro escrito con crueldad o mala leche. Tal como me ocurrió con Libro de mal amor (2001), donde no quería que se interpretara como un ajuste de cuentas sentimental, en España, aparta de mí estos premios el humor también es bastante blanco.
Lo que pasa es que las ficciones realidades españolas que cualquiera podría contrastar. La prueba de que no se trata de una burla cruel es la reacción de los lectores vascos, andaluces, catalanes y españoles–en general- que han leído el
libro desde la complicidad.
G.n: ¿Qué querías tú que le quedara al lector al finalizar esta obra?
FI: Una reflexión crítica sobre lo que Guy Debord llamaba “la sociedad del espectáculo”, que no es un fenómeno intrínsecamente español sino mundial. Yo sólo me he limitado a caricaturizar sus expresiones españolas.
G.n: En estos cuentos se critica, entiendo, el localismo, las miras estrechas, el españolismo mal entendido…¿quién se ha tomado peor tus acertados análisis de la realidad?
FI: No me extrañaría que alguien se lo haya tomado a mal, pero hasta ahora sólo he recibido comentarios de quienes se lo han tomado bien, tanto en Cataluña como en Andalucía, País Vasco e incluso Japón.
G.n: ¿Qué hace de España este mosaico de estulticias que, a pesar de todo, encaja tan bien cuando quiere?
FI: Estoy seguro que también podría escribir un «Francia, aparta de mí estos premios» o las versiones inglesas, alemanas o italianas. De hecho, ya estoy pensando vender franquicias del libro. La pena es no poder venderlo a Japón.





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