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	<title>Comentarios en: Conspirando el día a día</title>
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		<title>Por: Alejo</title>
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		<dc:creator>Alejo</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 10:49:01 +0000</pubDate>
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		<description>Quizá sea eso precisamente, la idea de &quot;cada palo que aguante u vela&quot;, lo que propicia un mundo tan sordido y oscuro como es el de la planificación mental indiscriminada por parte de un enemigo cuyo principal atributo es, desde siempre, una alergia sistémica a la luz: el Poder en la sombra. Y es que este oscuro adversario, saltando ladinamente de nombre en nombre, se dice que acompaña a la Humanidad en su ciego errar por el universo, tratablillandola, entorpeciendo sus ya de por sí torpes pasos en su camino a una luz que dicen que alumbra (incluso calienta e inflama en algunas ocasiones). Ya sea Belcebú encarnado en galante caballero o en diablo Cojuelo o se le represente entre las filas de adeptos de los Misterios, disperso en el proletario o susurrando a la muchachada de hoy y siempre, la figura del enemigo, en un claro juego de luces y sombras donde nos solemos colocar en la parte iluminada de la cuestión, es necesaria; es necesaria y, por tanto, no tiene capacidad de decisión sobre sus acciones o sus poderes a emplear, no puede determinar por si misma todo lo que le achacamos. El pobre diablo solo está participando en un juego que no es el suyo: quien decide las reglas en este combate bíblico es quien ha querido jugar a este juego, quien lo hace posible gracias a sus creencias, a su moralidad o su confusión. El Oscuro, así como el Prístino Dios que nos ha tocado, son los dos contrarios en un esquema de antagónicós que tiene la marca, el hedor, la manufactura humana desde el principio de los tiempos, que algunas voces llaman Génesis, hasta su futuro final, que erroneamente se identifica con el Apocalipsis.
Quizá la pregunta más abyecta que se pueda realizar, desde la denuncia de un apocalipsis anunciado y ya que somos los responsables últimos y directos así como los máximos beneficiarios de este espectaculo, sea ¿acaso no nos lo merecemos?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quizá sea eso precisamente, la idea de &#8220;cada palo que aguante u vela&#8221;, lo que propicia un mundo tan sordido y oscuro como es el de la planificación mental indiscriminada por parte de un enemigo cuyo principal atributo es, desde siempre, una alergia sistémica a la luz: el Poder en la sombra. Y es que este oscuro adversario, saltando ladinamente de nombre en nombre, se dice que acompaña a la Humanidad en su ciego errar por el universo, tratablillandola, entorpeciendo sus ya de por sí torpes pasos en su camino a una luz que dicen que alumbra (incluso calienta e inflama en algunas ocasiones). Ya sea Belcebú encarnado en galante caballero o en diablo Cojuelo o se le represente entre las filas de adeptos de los Misterios, disperso en el proletario o susurrando a la muchachada de hoy y siempre, la figura del enemigo, en un claro juego de luces y sombras donde nos solemos colocar en la parte iluminada de la cuestión, es necesaria; es necesaria y, por tanto, no tiene capacidad de decisión sobre sus acciones o sus poderes a emplear, no puede determinar por si misma todo lo que le achacamos. El pobre diablo solo está participando en un juego que no es el suyo: quien decide las reglas en este combate bíblico es quien ha querido jugar a este juego, quien lo hace posible gracias a sus creencias, a su moralidad o su confusión. El Oscuro, así como el Prístino Dios que nos ha tocado, son los dos contrarios en un esquema de antagónicós que tiene la marca, el hedor, la manufactura humana desde el principio de los tiempos, que algunas voces llaman Génesis, hasta su futuro final, que erroneamente se identifica con el Apocalipsis.<br />
Quizá la pregunta más abyecta que se pueda realizar, desde la denuncia de un apocalipsis anunciado y ya que somos los responsables últimos y directos así como los máximos beneficiarios de este espectaculo, sea ¿acaso no nos lo merecemos?</p>
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