Cleggmanía
24-abril-2010 · Imprimir este artículo
Por David Ballota
La Cleggmanía está fuera de control. Si el apoyo ciudadano al candidato liberaldemócrata se mantiene podemos asistir, que ya era hora, a un hecho histórico como es la ruptura del monopolio bipartidista del poder en el Reino Unido. Los libdems son los “socialdemócratas” de la Internacional Liberal, fundada por Salvador de Madariaga, y que agrupa a partidos que van de los libertarios ticos a los propios liberaldemócratas de Clegg. Pero estos son también el partido de Gladstone, el partido receloso de las aventuras militares, de los gastos excesivos en armamento, del apoyo a los inmigrantes, de las libertades civiles y la defensa de un Internet Libre. Vuelven a ser aquel partido, en palabras de Dangerfield, sumamente moral, generoso y completamente indefinible que murió con la gran guerra y la “institución” del Bienestar del Estado. Con Clegg no son el partido de Beveridge protegiendo al ciudadano de la cuna a la tumba. Son el partido de las oportunidades vitales. El más moderno, cosmopolita y liberal de los partidos socialdemócratas europeos. No les gusta el proteccionismo internacional. Ni los impuestos y la burocracia que asfixia a la mayoría de los creadores de riqueza: los pequeños y medianos empresarios. Su revolución es la de los ciudadanos frente a las corporaciones. Eduard Punset, también en los pasillos de la Internacional Liberal, pronunció estas palabras por el año 1985:
“Hay que posicionarse, desde un punto de vista ideológico, en las nuevas corrientes de pensamiento que intentan articular una síntesis entre los planteamientos socialdemócratas y liberales (…) penetrando de lleno en la economía global”
Eso, el deseo de cambio, el liderazgo representativo y la transparencia, es el efecto Clegg.






[...] en el Reino Unido o deportarlos sin contemplaciones. El ateo y “socialdemócrata“ Clegg nos proteja del “centro compasivo“, que [...]