CHANGE HAS COME

3-diciembre-2008 · Imprimir este artículo

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El cambio ha llegado y con él una nueva era política. Pero esta nueva era no pertenece a los políticos, ni tampoco están invitados. Me refiero a los políticos de profesión, esos que limitan nuestros destinos, esos que meten mano a nuestros bolsillos, esos que tenemos que ver y escuchar todos los días en las televisiones y radios que han comprado. Esta nueva era se deshará de ellos. Por eso es esperanzadora. Aún queda mucho camino por andar, pero comienzan a verse los primeros signos. Y esos signos son la emoción y la empatía. (Según el R.A.E la emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática y la empatía es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos).

Empatía es justamente lo que no tiene la clase política, ni sus discursos emoción.
Cuando por TV se mostraban las caras de los cientos de miles de personas que fueron a celebrar la victoria de Obama, estaban empapadas en lágrimas, lágrimas de felicidad, lágrimas de jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Ningún político, a excepción del mahatma Obama, es actualmente capaz de despertar esa esperanza mundial de cambio y de paz en la familia humana. El discurso de los políticos no es sentido porque son ellos los primeros que no lo sienten y eso se transmite; hablan según el interés de su partido o según lo que convendrá a las estadísticas o intenciones de votos, pero no desde el corazón. Por eso son discursos cansadores y aunque hablen de paz, de democracia o de derechos, no emocionan. Obama emociona.

Ingrid Betancourt es otro ejemplo que contrasta con el político incapacitado en sentimientos. Betancourt, también política, tiene un mensaje que no es de este mundo. Obviamente su horrible experiencia hace que su situación y sus discursos tengan un halo de tragedia humana conmovedora, pero no es sólo eso. Yo estaba en el Palazzo Vecchio de Florencia cuando a Ingrind Betancourt le dieron el premio honorífico de esa ciudad y la diferencia de su discurso con el del Presidente de la Región, del Alcalde y el de algunos consejeros políticos, fue abismal. Ella hablaba de la fuerza de las palabras, del sufrimiento del mundo, de salvar vidas humanas, de amor y de construir una nueva civilización y emocionaba al público italiano aunque entenidese la mitad de lo que decía (emocionaba su tono, su espiritualidad, su sinceridad, su corazón), los políticos hablaban de valor, valores, democracia pero no lograban emocionar ni a ellos mismos.

“El parlamento europeo vivió ayer una de las horas más conmovedoras de su historia, con profusión de lágrimas, en la sesión solemne protagonizada por Ingrid Betancourt. La emoción embargó a Betancourt hasta dejarle sin palabra, y con ella a buena parte de los asistentes, público y eurodiputados que discretamente limpiaban sus lágrimas. Durante su intervención, Ingrid Betancourt tuvo que dejar de hablar en varias ocasiones debido a la emoción (…) sobre todo cuando leyó la larga lista de los rehenes de las FARC” dice el artículo del periódico que relata la noticia.

Pero Betancourt habla de política, aunque no como lo hacen nuestros políticos convencionales; efectivamente ella ha renunciado a la política convencional porque “la política tal y como se hace en el mundo no me gusta. No es el instrumento adecuado para resolver los problemas que nos aquejan. Hay muchos intereses, agendas ocultas y oportunismo”. Otra diferencia entre Betacourt y nuestros políticos es que el próximo año se retirará de la escena pública (al menos por un tiempo) para estar a solas consigo misma. En cambio, nuestros dinosaurios políticos nunca se retirarían, menos aún si los focos del mundo les iluminan.

Este nuevo momento no es el de los políticos, “este es nuestro momento (…) para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño americano y reafirmar esa verdad fundamental: que, aunque muchos, somos uno; que mientras respiremos tenemos esperanza.

Y donde nos encontramos con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: Sí podemos”.
Creo que se acerca la era en que “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es posible en la Tierra”. Y esto no es volver a la euforia de las esperanzas –calpestadas a golpes de muros, guerras de estado, guerras frías y calientes- de los años 60, no es el momento del progre ni del universitario rico que empuña armas en cualquier selva africana o latinoamericana, no es el momento de las revoluciones sandinistas ni bolivarianas. Esta es tal vez nuestra útlima oportunidad para realizar que otro mundo es posible.

PS: Algunas frases de Ingrid Betacourt:

-”La palabra es el mejor escudo de nuestra espiritualidad y nuestros principios”, así como “la más extraordinaria de las espadas”. El diálogo “es fundamental para poner fin al sufrimiento en el mundo, hablando podemos salvar vidas humanas”.

-”No hay nada que sea más fuerte que la palabra, con ella tenemos que regar nuestro mundo para llegar a los corazones y cambiar conductas”. “Con la palabra que surja de lo más profundo de nuestro ser conseguiremos la paz y comenzaremos a construir una nueva civilización: la del amor”.

-”Mi hija durante mi ausencia se había alimentado de una reserva de palabras que yo había lanzado durante nuestra vida en común. Ella recuerda sobre todo una carta que yo olvidé haber escrito por su decimoquinto cumpleaños; ella releyó esta carta en cada cumpleaños y, cada año, como ya no era la misma, descubría algo nuevo que respondía a aquello en lo que ella se iba convirtiendo”.

Comentarios

1 comentario en el artículo “CHANGE HAS COME”

  1. Armando en 5-diciembre-2008 11:52 pm

    El único problema es que, a veces, planea la sensación de que nos están engañando… otra vez!

    Un placer volver a leerte.

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