José Carlos Molina

23-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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“Larga vida a Ñu”

Después de casi tres décadas sobre los escenarios y con muchos discos a sus espaldas, Ñu acaba de sacar nuevo CD: Títeres. Las flautas, los juglares y la música nos hacen recordar el pasado, las letras más directas nos muestran el presente y las palabras de José Carlos Molina nos llenan de emoción y nostalgia. Escuchémosle..

Aunque muchos ya lo sepan y te lo hayan preguntado mil veces, ¿por qué el nombre de Ñu para el grupo?
Es el único grupo que empieza por la letra Ñ.

Tú que llevas tantos años en el mundo de la música habrás vivido buenos y malos momentos, ¿nos cuentas alguno?
Creo que los malos momentos dentro del mundo de la música superan con creces a los buenos, porque a este estilo nunca le han tenido el respeto necesario para tener la repercusión merecida. Las oportunidades que tenemos en los medios, respecto al pop son ínfimas. Pero 30 años de carrera tampoco se pueden resumir de forma breve, la respuesta puede estar mi biografía “20 años de resistencia” que escribió Pedro Giner.

Después de todo este tiempo sobre los escenarios, ¿qué recuerdo tienes del Teatro Monumental y del “Trofeo Festivales Pop”?
Los 70 eran diferentes, había más oportunidades, la del Monumental es una de las actuaciones más entrañables.

Por Ñu ha pasado gente como Rosendo, Luís García (Ramoncín), Tibu (Banzai), Gerónimo Ramiro (Saratoga) ¿cómo ha influenciado al grupo el paso de estos grandes del rock?
Todos los componentes que han pasado por Ñu, y han sido más de 50, han influido de una forma u otra en el grupo, aunque el peso de Ñu siempre ha recaído sobre mí.

El titular Requiem a uno de vuestros últimos discos ¿es porque en su día quisiste llamar al grupo así?

Es cierto que fue un posible nombre del grupo, pero el disco se titula así por la temática y sonido tan oscuro.

“Esperando” es un disco recopilatorio con canciones de tus últimos 4 discos, con 4 temas inéditos ¿funcionó mejor que los 4 discos por separado?

Ha funcionado mejor porque Pies ha distribuido bien el disco, mientras que mi antigua compañía, no sólo no distribuyó los discos sino que no he visto un duro por ellos, por eso los va a reeditar PIES ahora.

En su día hiciste una versión de “La casa del rey” de Focus, ahora, en Títeres haces lo propio con “Have you ever seen the rain”, de Creadence Clearwater Revival”, ¿escucharemos nuevas versiones en próximos discos?
Es difícil que haga versiones, aunque tengo bastantes grabadas, prefiero publicar mis propias composiciones.

En este último disco las letras están más próximas a la realidad que en anteriores trabajos ¿nos encontramos ante un giro en la temática lírica de Ñu?
Son letras más simples, más a pie de calle, pero era lo que pedía un disco de rock’n’roll como éste. En el futuro dependerá del enfoque de la música.

Para acabar, ¿cuáles son tus expectativas respecto a “Títeres”, y a Ñu?
Espero empezar a presentarlo en directo y que Ñu cumpla otros 30 años.

David Boulter (teclista y compositor de Tindersticks)

23-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Daniel Dorado

Un disco de vinilo tiene algo especial; es romántico

Tindersticks es una de las bandas más profundas y emocionales que se pueden escuchar actualmente. A través de melodías densas y tortuosas, y de la solemne voz del cantante, sumergen al oyente en un universo de inagotable evocación y sensibilidad. Con más de diez años de historia y seis discos de estudio en su palmarés, han conseguido ser una de las referencias indiscutibles dentro del pop más intenso y elegante. Hace unos meses se puso a la venta su último disco, Waiting for the moon (distribuido por Everlasting). En él abandonan la línea soul apuntada en sus dos anteriores discos y vuelven a la crudeza de sus inicios. Aprovechando su última gira en Europa pudimos hablar con David Boulter, teclista y uno de los compositores del grupo.

¿Qué referentes tiene tu música?
Hay muchas influencias. Mucho de nuestra vida personal, relaciones, cómo las cosas van cambiando en la vida, cómo nos sentimos con estos cambios… Quizás si hubiera que reconocer alguna influencia en todos los integrantes de la banda podría decirse el punk, The Velvet Underground o Joy Division. También nos sentimos cercanos a Mercury Rev. Hoy hay grandes bandas de música pop, como Destiny’s Child. Escuchamos música latinoamericana; por ejemplo, música cubana, como Tito Puente.

¿Por qué Tindersticks se ha ido distanciando de la música soul. ¿Ha sido un proceso natural o algo intencionado?

Es lo que ocurre cuando ya se han hecho seis discos: uno debe hacer algo realmente diferente. Los dos primeros discos tenían una influencia directa del soul. Éste es mucho más melódico de lo que eran los demás, y tratamos de encontrar algo más simple en nuestra música. Pienso que es también más relajado. Todas las canciones suenan diferente. Cada uno ha trabajado para lograr esta diferencia.

En los otros trabajos las letras tenían más sentido irónico que en éste, donde son en general más simples. ¿Por qué este cambio?
Supongo que en los tres primeros discos nos sentíamos de alguna manera culpables por algo que habíamos hecho en nuestras relaciones, nuestros sentimientos, de las cosas perdidas, y enojados, quizás por problemas familiares.

¿Los vídeos de la banda hacen algún tipo de traducción del sentido de sus canciones al formato visual?
En la realización de nuestros vídeos ha trabajado un amigo nuestro, Martin Wallace, con el que llevamos desde hace diez años. Es algo en lo que realmente estamos implicados. También hemos realizado canciones para películas. Cuando trabajamos con imagen, tratamos de crear algo que nos guste. Nunca seremos de ese tipo de banda que tendrá sus vídeos en MTV, así que intentamos disfrutar de lo que hacemos.

¿Cómo es la relación que mantenéis con el sello Beggars Banquet?
Es muy buena. Después de estar cinco años con un sello como Universal, que es uno de los más grandes, la relación es muy buena, porque es una empresa más pequeña que, sin dejar de producir dinero, también nos permite hacer nuestra música sin ningún problema, ya que la prioridad es hacer música, y eso nos da mucho alivio.

Tus trabajos también son publicados en vinilo. ¿Tienes predilección por este formato?
Un disco de vinilo tiene algo especial, ya que se tiene que ser metódico; es romántico en alguna forma. En cambio, si uno quiere escuchar música con un CD, es sólo ponerlo y apretar “play”.

¿Qué críticas haces a la música actual?
Siempre hubo buena y mala música. Quizás la peor música en Inglaterra esté ubicada entre los veinte grupos y solistas más escuchados. Muchos pertenecen a los grupos que salen en los programas de televisión y que producen estos ídolos populares que ahora parecen ser grandes ídolos, porque ya están en televisión, en una competición.

¿Qué cambios notas en la música?

La música ha cambiado mucho en estos últimos años. Mucha gente baja música por Internet. Es una manera de comprender la música completamente diferente: ya no está siendo comercial, ya que se puede obtener todo tipo de música de forma gratuita, y eso afecta a la industrial musical y obviamente a mí, que hago música. Esto hace que el futuro se vea diferente, cambia el panorama completamente. Ahora un grupo pequeño como nosotros tiene diferentes tipo de audiencias.

¿Preferís auditorios pequeños a grandes estadios?

Creo que nos podemos adaptar a cualquier espacio. A veces es práctico tocar con gente parada, y a veces es más fácil poder tocar en un lugar que no sea muy grande, donde la gente está sentada a una buena distancia del grupo. Un lugar pequeño permite el intercambio, es más íntimo. Depende de la canción.

¿Cuál es la conclusión que estáis sacando de esta gira?
Creo que es un momento de aprendizaje sobre las canciones que has escrito, lo que le gusta a la gente… Una de las peores cosas que sucede usualmente en una gira es que, si es muy larga, terminas realmente cansado de las canciones que tocas, de cómo las tocas…

¿En esta gira por España lleváis una banda de acompañamiento?
No. Llevamos un DJ amigo nuestro, que estará en el escenario con sus bandejas, y comenzará a mezclar música en una forma muy tradicional para generar ambiente. Pensamos que es algo diferente. En cambio para nuestra gira en Francia habrá una banda de acompañamiento.

¿Cómo fue el concierto en Málaga?
Muy bien. Estuvimos tocando un fin de semana en Alemania, donde la audiencia es muy similar a la inglesa, no muy expresiva. La gente en España es mucho más cálida y entregada.

Alejandro Santiago

22-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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YourMusicmúsica a la carta

Aralia Tecnologías Digitales va a revolucionar el mundo de la venta de discos. Un sector que anda muy convulsionado por la piratería, el top manta, las descargas ilegales por Internet y fenómenos como el de Operación Triunfo. Esta firma española ha creado YourMusic, el primer sistema de música a la carta. Una ingeniosa solución que satisface las expectativas tanto de los aficionados a la música como de las compañías discográficas.

¿Qué es YourMusic?

YourMusic es el único sistema que permite al usuario elegir todas y cada una de las canciones del disco que compra. Es la primera vez que el usuario va a tener libertad total para elegir la composición y el orden de las canciones de un disco. Además el usuario no necesita tener ordenador, ni acceso a Internet ni conocimientos informáticos.

¿Dónde podemos encontrar este nuevo sistema YourMusic?
Durante esta misma semana estamos enseñándolo y regalando más de 3.000 discos a todas las personas que pasen por nuestro stand en el SIMO (stand D178, pabellón 8).
Además, en breve, YourMusic estará en la calle en las principales ciudades españolas. Madrid será la primera ciudad en contar con una tienda de música a la carta.

¿Cómo se entrega el CD?
El CD lo diseña y elabora el usuario a su gusto. Elige tanto la música como su configuración externa. Después de elegir las canciones deseadas, se pasa al proceso de compra. En ese momento, la máquina empieza a grabar el CD con las canciones seleccionadas por el usuario. Al cabo de unos minutos, el CD sale de la máquina, listo para llevar.

¿Cuántas canciones estarán disponibles?

La base de datos estará compuesta por un millón de canciones. O, lo que es lo mismo, unos 100.000 álbumes completos.

¿El CD viene con carátula o sin carátula?

A la hora de imprimir el disco, YourMusic permite también personalizar el libreto y la carátula. El usuario puede combinar texto e imágenes propias o elegir cualquiera de las numerosas plantillas que ofrece la máquina.

¿Qué diferencia hay entre la calidad de sonido de un CD tradicional y un CD YourMusic?
Ninguna. La calidad de sonido es igual a la de un disco tradicional. YourMusic ofrece calidades CD, MP3 y WMA, siendo el usuario el que decide.

¿Cuál es el perfil del “usuario tipo” que utilizaría este servicio?
Cualquier aficionado a la música. Desde el que compra el último disco de la lista de superventas, hasta el melómano que busca un estilo o artista determinado. Además, para disfrutar de YourMusic, no es necesario conocimiento técnico alguno, conectarse a Internet ni manejar un complicado software de acceso.

¿Qué pasa con los derechos de propiedad intelectual?
YourMusic cumple con todos los requisitos legales en materia de propiedad intelectual. De esta manera, por cada canción vendida, pagará todos los derechos correspondientes a autores, productores fonográficos, artistas, intérpretes y ejecutantes.

¿Cuánto valdrán las canciones?
No hay un precio único por canción. En cada caso, se fijará en función del grado de actualidad, de las peticiones de cada discográfica, de posibles ofertas temporales, etcétera.

Más información en
www.aralia.net

Dalaï Lama: Hasta que el día llegue

21-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Joaquín Albaicín

Hace unas semanas, Sákyong Míphan Rímpoche transmitía a unos tres centenares de madrileños el mensaje que inspira su enseñanza y da título a su nuevo libro: Convertir la mente en nuestra aliada. Es, en efecto, la mente -esa serpiente traicionera pero indefectiblemente trismegística y, pues, materia de transmutación luminosa- el único auxilio en que el budismo tibetano y la corte exiliada de Lhasa parecen ya poder confiar. Profecías formuladas ya en tiempos de su predecesor señalan al actual Dalaï Lama como último de su linaje.

También el anterior Karmapa anunció antes de morir a varios de su discípulos de más confianza que la entidad espiritual a la que servía de soporte sólo continuaría manifestándose con las vestiduras de Karmapa por tres o cuatro emanaciones más. La cabeza profética del monje guerrero Dja Lama, decapitado por los comisarios bolcheviques en su fortaleza del Gobi Negro y conservada hasta hoy en el Museo Etnográfico petersburgués, ya no parpadea. Los oráculos se secan o comienzan a presentar indicios de haber sido tomados por fuerzas de negro designio… Las raíces de la tribulación tibetana no arraigan, pues, sino en el propio desenvolvimiento cíclico de la tradición espiritual activada por el Buddha, no operando los verdugos de la estrella roja que en las calles de Lhasa embetunan sus botas con el orgullo de los sometidos más que cual ejecutores ciegos e ignorantes de la implacable justicia cósmica, como puros esclavos del karma lo mismo que los funcionarios del gobierno de Dakka que, en las montañas de Bangladesh, proceden desde hace años al exterminio de los chakma, el pueblo del Príncipe Siddhartha, ante la indiferencia y el total silencio de la llamada comunidad internacional. La excusa es la de siempre: “Rehusan integrarse en la sociedad”…

ANTE EL FIN DE UN CICLO
Todo, pues, y ello con independencia de que las diversas cartas astrales del Dalaï Lama consultables online predigan que, tras larga y paciente lucha, éste logrará liberar a su país de la ocupación china, parece indicar que el budismo tibetano está llamado a conocer relativamente pronto su particular De Gloria Olivae. Cuando se asume que no hay reloj sin las horas contadas y se tienen presentes estos Signos de los Tiempos, no puede sorprender la progresiva disolución de los grupos guerrilleros y tropas de montaña que Washington y Delhi entrenaron a lo largo de los años de cara a una hipotética restauración del Dalaï Lama en el Potala, la expresa renuncia por parte de Tenzing Gyatso a la independencia del País de las Nieves a cambio de una autonomía real ni las declaraciones semioficiales surgidas en el marco de la última cumbre sino-india celebrada en Pekín. Chantajeado por la escalada de asesinatos desencadenada por la guerrilla maoísta, también el gobierno de Nepal se ha visto obligado a interceptar e impedir la entrada en el reino a cuantos, con frecuencia encarando arriesgados viajes de varios meses, ganan sus fronteras tratando de huir de la dictadura del proletariado. La República Popular China se ha ocupado de que asimismo las relaciones con Rusia se enfríen, en tanto Estados Unidos se limita a guardar en la manga la carta tibetana para cuando periódicamente interese echar algo de sal en la herida de Taiwan.

Tales fluctuaciones no deben, sin embargo, al menos en los casos de India y Nepal, interpretarse como síntomas de un abandono del Tíbet legítimo a su triste suerte. En rigor, las periódicas concentraciones convocadas por el Dalaï Lama en Central Park representan a efectos prácticos -aunque no mediáticos- bien poco, como todo cuanto pretenda sustentarse sobre la palabra de un establishment americano con el que, todo sea dicho, escasos vínculos unen a Scorsese, Bertolucci, Annaud, Uma Thurman o Richard Gere, en comparación con el sostenido esfuerzo en pro de los refugiados tibetanos liderado durante años por Kathmandu y, especialmente, Delhi. La verdadera capital administrativa, si asi puede decirse, del imperio mahayana continúa siendo Dharamsala, en el estado indio de Himachal Pradesh, y nada sugiere que Lal Krishna Advani, Ministro del Interior y entusiasta de la Hindutva, haya abandonado su proyecto de favorecer la conversión de Bodhigaya en un gran centro de peregrinación equivalente a La Meca, Roma o Haridwar. Ni Delhi ni Kathmandu han perdido nunca de vista la pertenencia de Tíbet desde hace más de dos milenios a lo que Agustín Pániker llama la placa civilizacional hindú.

LA GUERRA DE SHAMBHALA
En este marco de claroscuros diplomáticos y nubarrones de fin de ciclo, el posibilismo -que algunos tildan de traición- de un Dalaï Lama a quien las circunstancias han obligado a ir modulando a la baja su discurso reivindicativo no es más que la pura conciencia de que, para que las Tierras del Dharma sean liberadas del yugo de las naciones impuras, ya sólo cabe esperar al desencadenamiento -en 2425, según las profecías- de la Guerra de Shambhala. Entonces podrán las trompetas de fémur y los tambores de piel adámica convocar a las armas, y afilar los bravos khamba sus cuchillos en las gargantas de los criminales. Antes, como sabemos, estallará otro conflicto menor, cuando en 2030 los pueblos de Agarttha salgan a la superficie de la tierra. Esto fue anunciado ya en 1924 cuand sobre las tablas del teatro Rozmaitosci de Varsovia fue llevada a escena Ziwy Buddha (El Buddha Vivo), versión teatral de Bestias, hombres, dioses de Ferdynand Ossendowski, con Ludwik Solski en el papel del barón Ungern-Sternberg, Jósef Kotarbinski en el del Bogd Khan de Mongolia y Wladyslav Ryszkowski en el de Dja Lama. La segunda parte del drama, como decimos, está aún por representarse, y cuando se alce el telón su escenario será el ancho Occidente, que arderá de extremo a extremo al calor de las antorchas del nuevo Chingiz Khan que lo recorrerá a uña de caballo para encerrar sus confines en un diagrama purificador.

Es de esperar que sea de cara a esa conflagración no prevista por las grandes potencias y que se librará con las armas de la Clara Luz frente a las que nada pueden la tortura, el encarcelamiento y el tiro en la nuca con que las autoridades chinas castigan la menor disidencia, que estén teniendo lugar en el seno de la jerarquía lamaica los reajustes internos y pleitos a que asistimos. Al fin y al cabo, las disputas por soberanías terrenales corresponden a saqueadores de la Naturaleza, secuestradores de niños y doctrinarios de la economía, no a los pescadores de almas a cargo de lanzar los anzuelos que han deliberar del caos samsárico a todos los seres sensibles. En este sentido y con diversas ayudas, el exilio tibetano ha desplegado como principal fuerza ofensiva una tupida red de centros de meditación que se extiende por todo el mundo y frente a la que no estarían en posición de revelar más que impotencia tanto el taikonauta incapaz de quemarse a lo bonzo o de alcanzar en brazos de la mente purificada el Imperio de Tara como un Sendero Luminoso convertido en postrer reducto de la Revolución Cultural allende las fronteras chinas. El retrato del Dalaï Lama, prohibido en Tíbet, adorna enmarcado miles de hogares occidentales en los que Milarepa o Padmasambhava son una referencia. ¿Quién venera por estos pagos uno de Deng Xiao Ping? Será francamente difícil dar en la mayor superficie comercial de Madrid, París o Amsterdam con un disco de algún cantante hoy de moda en China. Sin embargo, se encontrarán los de Yungchen Lhamo, la embajadora musical del Tíbet teóricamente vencido, o el grabado por Steve Tibbets y Choying Drolma con las monjas del convento de Nagi, en Nepal. Y no es en Thailandia, Mongolia o Tuva, sino en la provincia de Málaga, donde se alza el chorten más grande del mundo

CÓMO LLEGAR A TÍBET
A Tíbet, pues, no puede accederse hoy en un vuelo de la CAAC, la compañía aérea nacional china. Sólo hará pie en la legendaria tierra de los devas y las dakinis quien saque un billete para Montreal, Delhi… O se llegue en un bureo hasta el centro de meditación más próximo a su domicilio. como sucede con cualquier patria cuya pueblo vive en el exilio, Tíbet ya no descansa donde dicen los mapas, sino allá donde respira uno de sus hijos.

¡La Guerra de Shambhala! Hasta su estallido, conviene perseverar en la práctica del Dharma, escuchar a los pájaros, bailar con lobos, reestudiar a Jack Palance en Atila, rey de los hunos, leer a Ossendowski y, ¿por qué no?, no descuidar la asidua compañía de la voz agártthica por excelencia de Saban Bajramovic. Que no falte tampoco el tarareo con Susheela Raman de: “Maya, my web of creation/ whispers to me in my solitude./ Maya, my music of elation/ takes me to the heights/ where I can soar”…

El tiempo profundo y el calor grande

20-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Hemos pasado un verano cañón, que demuestra hasta al más escéptico que lo del calentamiento global es una realidad como un templo. ¿O no? La Calor Grande es una prueba de que estamos estropeando el delicado equilibrio de la Madre Tierra, que para compensar nuestros pecados (de obra y de omisión) nos castiga con sudores dignos del Averno.

¿No nos estaremos creyendo mucho más de lo que somos? ¿No será tanta culpabilidad por el calentamiento global una medida, no de poder, sino de arrogancia? Lo cierto es que en los últimos 20.000 años ha habido épocas más cálidas que la presente, mucho antes de que las hogueras de nuestros antepasados tuviesen la capacidad de emitir más gases de invernadero que una vaca (el metano que generan los rumiantes en su, ejem, digestión, atrapa más calor que el CO2 de chimeneas y tubos de escape). En el último millón de años las oscilaciones climáticas de hasta cinco grados arriba y abajo de la media actual han sido corrientes y, desde luego, no causadas por nosotros. Y en el Cretácico la temperatura media global llegó a ser superior en 10 grados a la actual… No había casquetes polares, ni casi nieve en las montañas del mundo. Y a no ser que los dinosaurios de la época fuesen mucho más inteligentes de lo que hasta Spielberg les achaca, el aumento de temperaturas fue completamente natural.

Es cierto que los humanos somos capaces de mucho, al menos cuando de estropear la naturaleza se trata. Nadie que haya recorrido la costa gallega este año, combatido un incendio forestal o visitado una mina a cielo abierto puede quedarse indiferente al poder que tenemos para destrozar ciertas áreas. Una autopista cualquiera en un atasco, sus miles de tubos de escape escupiendo, hace pensar en el efecto de decenas de millones de ellos acumulados durante años en nuestra pobre y limitada atmósfera… Y luego, claro, viene la calor grande.

Pero lo cierto es que las tendencias climáticas son confusas si miramos el tiempo profundo. Todo el mundo reconoce que en los últimos 150 años la media global de temperatura tiende a subir. Pero justo antes se produjo la Pequeña Era Glacial, entre 1550 y 1700, que llegó a helar los canales holandeses. Claro que antes hubo otro calentamiento, durante el cual los vikingos colonizaron Groenlandia, y en el año 829, al final del Imperio Romano, hasta el Nilo llegó a helarse. Lo cierto es que todavía estamos uno o dos grados por debajo de la temperatura de lo que los científicos llaman el Óptimo Climático, entre el 5.000 y el 3.000 antes de Cristo, la época del nacimiento de las grandes civilizaciones (en China, en India, en Egipto, en Sudamérica). El último millón de años el tiempo en la Tierra ha estado revuelto. Y nosotros no hemos sido.

¿Somos unos destrozones? Sin duda. ¿Tenemos que tener cuidado? Por supuesto. ¿Hemos de pensar lo que hacemos? Sin cuestión alguna. ¿Suben las temperaturas globales? Parece que sí, últimamente. ¿Es cosa nuestra? Tal vez estemos cooperando.

Pero quizá Gaia sea mucho más resistente de lo que pensamos. De hecho es casi seguro que, como tantas otras veces, la biosfera planetaria sobreviva a casi cualquier cosa. El verdadero problema es si nosotros seguiremos formando parte de ella.

Entrevista a Fernando Huertas

20-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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fernandohuertasPor María Chico

“Estamos colonizados por la industria americana”

El director madrileño Fernado Huertas vuelve al ruedo tras quince años de ausencia con Terca vida, una comedia salpicada de humor agridulce y un toque de intriga futbolística.. Huertas retorna imparable, con dos premios ganados en un tiempo récord: el Colón de oro del público, en el 26 Festival de cine Iberoamericano cleebrado en Huelva, y la Carabela de plata como mejor director novel. Y retorna para quedarse.
La comedia Terca vida no es de ganadores, sino de personas normales que sobreviven día a día en Madrid. Hacer reír no es fácil. ¿Cómo lo consigues?

Fernando Huertas. El equilibrio es muy complicado, porque une varias historias de tonos muy distintos. Cuando se está trabajando con un acontecimiento que tiene un tono de comedia y a continuación tienes que contrastarlo con un tono más nostálgico, más dramático, no es fácil. Es complicado, porque el espectador viene arrastrando el estado anímico que le has creado antes.

Pareces un hombre valiente. Te arriesgaste en 1985 con “El elegido”, protagonizada por José Luis López Vázquez, pero te salió mal. Y ahora vuelves de nuevo. ¿Qué te ha quitado el miedo o la pereza de volver a rodar?
En 1995 se estrenó en España El Show de Truman, (protagonizada por Jim Carrey), y empezó a llamarme gente del cine señalando que había cierto paralelismo entre la película estadounidense y la mía, El Elegido. Ése fue el revulsivo. Si estás realmente enganchado a una cosa de éstas, como es el cine, puedes estar muchos años intentando huir, intentando escaparte, pero al final haces lo que siempre has querido hacer: contar historias, hacer cine. Aunque hacer cine en este país no resulta sencillo. Es muy complicado.

El objetivo de tu película es la de divertirse. ¿Qué opinas del cine con mensaje social o político?.
Yo creo que en mi película, además de divertirse, nosotros hacemos un retrato social de un grupo de gente y en el fondo hay más crítica de lo que parece. La denuncia se puede hacer de muchas maneras. Nosotros lo hemos hecho con humor, retratando a un grupo de gente que está pasando serias dificultades, pero con humor, que es mucho más agradable para el espectador.

¿Qué opinión te merece el espectáculo de las elecciones en Estados Unidos?
A mí me ha llamado mucho la atención, porque en un país con tantísimos votantes, que todo esto quede en manos de un grupo muy reducido no deja de ser curioso, que el mundo al final esté dirigido directa o indirectamente por un candidato que al final se diferencia del otro en quinientos votos yo creo que es una particularidad muy especial.

¿Qué opinas de la política laboral del Gobierno?

Creo que hay una disociación, entre un sector de la población y otro. Las grandes empresas ganan mucho dinero, muchísimos beneficios; y por otro lado está la parte más débil no lo está pasando tan bien. Y esto no es un equilibrio razonable en la sociedad.

Afirmas que el azar es esquivo. ¿No crees en la suerte?
En un golpe de suerte creemos todos. Lo que yo quiero decir con esto es que no puedes dejar o pensar que la solución es ésa. Si todos esperamos que llegue el azar y nos saque de la situación, pues permaneceremos sentados durante toda nuestra vida. El azar puede elegir a uno entre mil. La vida nos la tenemos que hacer nosotros.

En el mundo del cine, ¿qué es lo que no soportas?
Hay cosas que no es que no soporte, es que no acabo de entender, porque además hay una especie de aceptación popular, y esto ocurre aún más en la televisión. Hay un montón de personajes muy estúpidos, pero que luego triunfan. Los contenidos son muy vacíos. Eso es algo lamentable. Los programas de más audiencia y las películas que más público llevan al cine son las que sacan unos personajillos que son como peleles, que todo el mundo se ríe de ellos. Hacer una película ahora con algunos de estos personajes, tipo Tamara, sería un éxito.
Arrasaría. Hacer otro tipo de cine, como por ejemplo el que yo planteo, es mucho más difícil llevar a la gente a la sala. La realidad es muy terca, y son estos los programas, los personajes, los que acaban dando audiencia. No entiendo nada. Me encuentro muy desconcertado.

La música en tu película y en el cine español.
La música es una de las cosas que más me interesan en una película. Es un elemento expresivo que te permite potenciar lo que estás contando. La música actúa directamente sobre el estado anímico del espectador. Si esa música está perfectamente integrada en las filmaciones, es mucho más efectiva la relación con el espectador. La música no debe servir para cubrir espacios vacíos, sino como un elemento expresivo más del lenguaje. La música no debe servir para tapar huecos.


¿Qué le dirías a un director, guionista y productor novel?

Que se dedique a otra cosa. Yo creo que a mí personalmente, la de productor es la labor más dura. Yo me siento más director y guionista que productor, lo que pasa es que las circunstancias me han llevado siempre a implicarme en la labor de producción, quizá por querer hacer lo que yo quiero hacer. Por querer contar una historia como Terca vida, que va a contramoda, pues supone que tú tienes que implicarte en ella y pelear por ella. Si eres sólo director o sólo guionista, esta película probablemente no habría salido. Mi vocación es ser director; en segundo lugar, guionista, y en último lugar o en ningún lugar, productor.
Donde mejor me encuentro es detrás de la cámara. Y una misma persona no debería hacer de guionista, director y productor. Como mucho, guión y dirección. Todo junto, mata.

Como profesor en la Facultad de Ciencias de la Información, ¿qué no soportas del mundo académico?
Lo que no entiendo es el gran distanciamiento que hay entre la universidad, la sociedad y la industria, que son tres mundos totalmente ajenos entre sí. Los alumnos no sólo vienen a recibir una formación, sino a adquirir una serie de capacidades para poder trabajar e integrarse en la sociedad. Ese distanciamiento que hay es el que no acabo de entender. La universidad debería estar perfectamente integrada en el mundo laboral.

Como alumno en la Facultad de Ciencias de la Información, ¿qué aprendiste o qué no aprendiste?

Yo he aprendido en la universidad mucho más como profesor que como alumno. Y supongo que a mis alumnos les pasará lo mismo. Como alumno tienen una postura un tanto distante respecto del profesorado y de lo que se te enseña en la universidad, y cuando eres profesor tener que explicar a los alumnos lo que tú sabes te hace reflexionar. Por eso he aprendido mucho más como profesor que como estudiante.
Cuando yo estudiaba, la universidad era un ente muy teórico, muy encerrado en su burbuja de cristal, en su onda de generar unas teorías y una investigación, y no tenía una relación con la industria, ni con la sociedad. La sociedad es una realidad muy diferente que la realidad universitaria.


Fallos estructurales del cine español.

El problema es que estamos colonizados por la cinematografía americana, hasta un extremo en el que los gustos del público son educados para que gusten determinadas películas. Desde muy pequeñitos, desde que empezamos a ver la televisión, telefilmes, dibujos animados, etc, van educando al espectador en un sentido, y la continuación de ese principio sigue en las pantallas cinematográficas. A los jóvenes de ahora les gusta grandes películas donde hay muchas explosiones, muchas caídas de coches desde precipicios, peleas innumerables y cualquier otra cosa no les interesa. Y eso es muy difícil. Es toda una generación que desde que tomaba el potito ha sido educada en un tipo de telefilmes. En esa línea y en ese gusto. Me parece muy difícil cambiar esa tendencia.

¿Qué tal te llevas con tus alumnos?

A mí me caen muy bien. La relación es muy buena. Lo digo porque me encuentro con ellos en distintos medios, en la profesión, y me saludan con mucha gratitud, y mis relaciones son muy buenas. Supongo que es recíproco.

Ser profesor en una facultad de la que ha salido mucha gente con éxito (Fernando León, Javier Corcuera Andrino, Alejandro Amenábar) ¿qué sensación te produce?
Me parece maravilloso que salgan de nuestra facultad buenos directores, aunque deberían salir más. Hay muchos alumnos que están integrados en la industria: en la televisión, en la radio, en otras actividades de la industria cinematográfica, que no están en primera línea, pero están integrados y funcionando muy bien.
El público español carece de memoria. En su película se narra en pequeños brochazos la decadencia de una gran actriz de teatro. Sin memoria algo va mal.
Yo creo que intentar que la memoria no desaparezca es uno de los objetivos del cine. Hay un montón de cosas que desaparecen y luego ya son irrecuperables, como actores o personajes de cierto prestigio cultural, que una vez que fallecen, siempre te preguntas ¿por qué no se ha hecho una especie de documental biográfico de este personaje, que quede patente su obra, sus palabras, sus reflexiones…Yo planteé un proyecto para la televisión que era en esa línea que recogiera los últimos momentos de personajes ilustres en edad avanzada. Pero no era muy comercial, por eso no les interesó.

Entrevista a Pío Moa

20-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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“La reciente historia de España está muy tergiversada”

Por Pedro F. Barbadillo

Pío Moa participó en los años de plomo de la transición española militando en el grupo terrorista Grapo. Abandonado éste, se integró en la vida cultural. Durante varios años fue bibliotecario del Ateneo de Madrid, donde dirigió dos revistas de historia. Ahora recupera el conocimiento del pasado español. Su ensayo Los orígenes de la guerra civil española ha vendido seis ediciones. Su siguiente libro es Los personajes de la República vistos por ellos mismos, en el que pone en relación las olvidadas memorias de Manuel Azaña, Niceto Alcalá-Zamora y Alejandro Lerroux. Su éxito ilustra la capacidad de los historiadores intrusos para escribir libros más leídos que los académicos.

GenXXI: ¿Por qué ha escrito dos libros sobre la II República, una época breve y con una amplísima bibliografía?

P.M: La reciente historia de España está muy tergiversada. Me he dado cuenta de ello en mis investigaciones. Las versiones dadas sobre la República y la guerra civil no tienen contraste con los datos y la propia prensa de la época.


GenXXI: ¿Hay datos ocultos?

P.M.: Se ocultan datos y se descalifican documentos y testimonios que tienen un gran valor y se mitifica lo contrario. Tenemos las novelas de Manuel Rivas. Es un buen escritor, pero la historia que cuenta es infantil, de buenos y malos. El trasfondo histórico de sus libros es un asalto a la veracidad. Estamos ante un lavado de cerebro completamente falseado. En Los orígenes de la guerra civil saco documentos que están en la Fundación Pablo Iglesias y en los que queda claro que el PSOE y la Esquerra Republicana de Catalunya habían planeado la guerra civil en 1934 y se rebelaron contra un gobierno legal y democrático. Estos hechos no se exponen en la actual avalancha de películas, libros y ensayos. El libro Víctimas de la guerra civil, que coordina Santos Juliá es propaganda y se presenta como un libro definitivo.

GXXI: ¿Cuál es la causa de esta propaganda?

P. M.: Creo que la victoria del PSOE en 1982, es un intento de legitimación del PSOE, en mi opinión innecesario, ya que nadie pedía cuentas a los socialistas. En Los personajes … dedico un epígrafe a Paul Preston. Él recurre a un método para hacer propaganda, que es acumular testimonios en una sola dirección y olvidar o descalificar los contrarios. Así se puede demostrar cualquier cosa. Mi versión se acerca más a la realidad histórica que otras desvirtuadas.

GXXI: ¿Cree que la manipulación también se produce en las facultades de Historia?

P. M.: Aunque no estoy al tanto tengo idea de que sí por mi experiencia personal. Sé de un profesor que decía que yo había escrito un libro que atacaba al PSOE y agradaba a la extrema derecha. Otro profesor escribió en un libro que yo era un antiguo terrorista reciclado en historiador. Estos testimonios revelan un desprecio por la verdad histórica y su ideologización. Mis adversarios no me han rebatido, ni han situado el debate en el plano intelectual. Se ha silenciado Los orígenes… He recibido una acogida bastante poco intelectual por parte de la progresía. En cambio, otro historiador como Carlos Seco Serrano lo calificó de “libro verdaderamente sensacional”.

GXXI: Un sector de la historiografía considera que existen dos España, condenadas a matarse y alegan como prueba la guerra civil.

P. M.: En todos los países hay dos o más países y la convivencia entre ellos no siempre es fácil. En los años 30 en España había un enfrentamiento como en el resto de Europa y tuvo una derivación porque la izquierda se radicalizó y no por culpa de la derecha. La CEDA fue esencialmente moderada y legalista. A partir del triunfo del Frente Popular en 1936, las derechas quedaron atemorizadas, pero en abril se produjo una reacción fuerte. A la CEDA se le escaparon las juventudes hacia la Falange.

GXXI: Ahora los monárquicos afirman que eran demócratas en los años 30.

P.M.: En la República no lo eran. Tenían una tradición política predominantemente liberal, salvo los carlistas, pero luego evolucionaron hacia la extrema derecha. Durante la II República, la extrema derecha la formaron los monárquicos alfonsinos y no la Falange, ya que disponían de más fondos, de diputados y de un monstruo como el ABC. Ahora bien, no eran lo principal de la derecha. Los monárquicos eran en la derecha el equivalente del PSOE en sus actitudes, aunque sin su fuerza ni arrastre.

Pedo de vaca

19-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Ruth Toledano

Llega el momento de la evidencia, y no ha hecho más que empezar. Las altas temperaturas que se han registrado este verano en todo el mundo han dejado a su paso miles de muertos, cosechas agostadas y el estupor que trae siempre consigo la confirmación de lo nefasto previsible. Con la morgue de París llena de cadáveres, las fuentes de Londres desbordadas de espontáneos bañistas y los parques de Moscú asombrados de rusas en bikini, ya no se ha podido hacer sudor sordo a un desastroso cambio climático que los poderosos del planeta han tratado de ocultar durante décadas mientras los luchadores ecologistas advertían de su inminente peligro.

Lo más indignante es que una de las razones que los culpables y sus cómplices han aducido para justificar un recalentamiento atmosférico del que son responsables sería la emisión del venenoso CH4 (metano) que acompaña al meteorismo vacuno. Para entendernos: que la culpa de lo que pasa es de los pedos de las vacas. Nos lo tomaríamos a broma si no se tratara de una auténtica burla. Quieren reírse de nosotros de la forma más naif y encuentran quien se hace eco de su tomadura de pelo. Así que, por si los animales no humanos no sufrieran ya lo bastante nuestra crueldad, ahora resulta que las pobres vacas (por cierto, sobrexplotadas, torturadas y asesinadas por los animales humanos: ¡esas bestias!) se tiran unos pedos que van a acabar con nuestro equilibrio planetario. Pues no, señores.

El efecto invernadero natural ha permitido que durante millones de años se desarrolle vida en la Tierra: los gases invernadero mantienen el calor del sol en la superficie terrestre y ayudan a la evaporación del agua que forma las nubes, las cuales, a su vez, la devuelven en forma de lluvia. Este es el ciclo natural que ha mantenido en la Tierra una temperatura media relativamente estable, con las plantas y el suelo absorbiendo el dióxido de carbono necesario para mantener la cantidad justa de gases invernadero.

Actualmente, la causa principal de las concentraciones excesivas de gases invernadero que contaminan el 80% de la atmósfera es la indiscriminada quema de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural, utilizados para la generación de energía. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, en 42.000 años el nivel de CO2 en el aire no ha sido tan elevado como ahora, y el 37% de las emisiones proceden del sector industrial generador de energía eléctrica. A su vez, la combustión fósil y la especulación económica destruyen bosques y praderas (la Amazonía es el ejemplo más sangrante, y ahora el Emperador Bush vuelve a la carga con Alaska), provocan sequías, incendios forestales y un aumento de las mareas oceánicas que contribuyen al cambio climático y a la destrucción de la capa de ozono. Poco que ver con los pedos de las vacas.

El Convenio del Clima y su Protocolo de Kioto vinieron a ocuparse del asunto. Los gases de efecto invernadero contemplados para su reducción fueron dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), así como tres tipos de gases industriales fluorados: hidrofluocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Pero cuando los ricos, los gobernantes y los amos se ocupan de algo suele ser porque ya es demasiado tarde: las evidencias vuelven muy probable que hayamos sobrepasado los límites ecológicos. Si a ello se añade el incumplimiento sistemático de los acuerdos (empezando por España) y el hecho de que un país como EEUU, que produce un altísimo porcentaje de emisiones contaminantes, no lo haya ratificado y haya arrastrado en su ambicioso y cruel liderazgo a otros como Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda o Rusia, sólo se demuestra que los gobernantes tienen por único fin un enriquecimiento narcisista, egoísta, irresponsable y despreocupado del futuro.

Como era de esperar, tampoco han hecho el más mínimo caso a Klaus Topfer, director del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), que instó a los países de la OMC (Organización Mundial del Comercio) a que discutieran recientemente en Cancún las prácticas que más influyen en el cambio climático, como es el uso de fuentes de energía no renovables. “Hay una intensa interrelación entre comercio, liberalización y medio ambiente”, afirma Topfer. Las pobres vacas, pues, no aparecen por ningún lado. Estarán en el matadero y, muertas de miedo, puede que se tiren algún pedo.

Teleponzoña:historia de una homologación.

18-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Rafa Millán

Cada vez somos más los que creemos que el Imperio no quiere vencer sino vender. Por eso nos homologa -nos macdonaliza- a golpe de pregón y propaganda. La “aldea global” es, ahora, “parque temático global” anunciado en el Gran Escaparate Planetario: ¡Compren en teletiendas que venden felicidad encapsulada! ¡Encarguen telecomidas transgénicas en envases de plástico reciclable! ¡Todo es telepredicación y telesalvación, telesexo seguro, tele-diablo-mundo! Y… ¡Teleguerras que no son sino procesos de fagocitación y asimilación, de metabolización de un cuerpo extraño (sea éste el iraquí, el afgano o cualquier otro). Nada ni nadie puede resistirse a esta continua estabulación a martillazos, a esta homologación radioactiva. Todos somos “público objetivo” de campañas (las hay militares y tele-campañas, que es casi peor). Bienvenidos al universo virtual y televisado, queda inaugurado el “capitalismo de ficción”.

Uno de los principales catalizadores del proceso de homogenización es, sin duda, la Teleponzoña que es el nuevo altar mayor en torno al cual se reúne la familia. Los televisores son el epicentro del hogar, el ojo del gran hermano, el panóptico de Foucoult, el policía omnidireccional que sirve al estado de control.

La “programación” (por algo se llama así) constituye un auténtico atentado contra la salud pública. Un veneno cerebral que taladra el cortex para intoxicar el sistema límbico (como ya intuyera Huxley) con sus mensajes descafeinados, para acomodarlo y condicionarlo, utilizando, para ello, la más puntera tecnología psicológica. Conozco algunos estudios que relacionan estadísticamente la cantidad de violencia consumida durante la infancia con el historial delictivo posterior. Se ha calculado en más de 25.000 el número de asesinatos presenciado por un niño de doce años (no es necesario ser psicólogo para deducir las consecuencias). Las facultades de Psicología contribuyen, de manera explícita y directa, al desarrollo de nuevas y más eficaces técnicas de manipulación, persuasión y seducción financiados (directa o indirectamente) por la industria publicitaria (perdón, audiovisual). Fue la facultad de Psicología de una ilustre universidad pública madrileña la que realizó, por ejemplo, la selección de los concursantes del primer gran hermano. Por cierto que el criterio de selección era el del “sujeto-media”: ¡cuánto más mediocre sean los concursantes mayor será la audiencia! Muy democrático.

Muchos son los métodos desarrollados para diseñar al perfecto consumidor, muchas las formas para “programarlo” con un único objetivo: que todas las flechas del deseo (deseo, impuesto y no propio, aunque lo parezca) converjan, apuntando como falos erectos de dinero, hacia las mismas empresas y los mismos productos que son, precisamente, los que financian (es decir, dirigen) la mayoría de las “cadenas” televisivas (que, también, por algo se llaman así). El “estado del bienestar” es el estado de la “consumo-pulsión”. Los valores se han transmutado en mercancías y el alma se mide en petrodólares.
Dos son los principales instintos del televidente: Por un lado, el eros, el yang, el entretenimiento (“diversión hasta morir”) y, por otro, el tanathos, el yin, o sea, el miedo. Hoy, el hombre de a pie, tú y yo, sabe más sobre Ben Laden (o, mejor, sobre David Bisbal) que sobre la mayoría de sus convecinos, lo que, dicho sea de paso, le obliga a demandar seguridad global (o más David Bisbal) al trueque de su pérdida de libertad. Libertad que es esa cosa, decía Nietzsche, que cuánto más se tiene, menos se utiliza.

Mientras tanto, sigue el progreso, el hombre y la máquina se integran, se confunden, copulan. Somos cyborgs descerebrados, “terminators” en simbiosis con nuestra televisión, organismos cibernéticos, hombres con cabeza de caja tonta, o sea, consumidores.

Y, como en el fondo soy psicólogo, no quiero concluir este breve panfleto sin retar a todo el que esté deprimido, perdido, vacío, triste, solitario, compulso, occidental… a que realice la mejor terapia de desintoxicación que conozco: apagar la televisión durante un mes. Es más difícil que dejar de fumar.

Rafa Millán www.uam.es/mandala

Esclavos y telebasura

18-diciembre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Emilia Lanzas

Maltrechas y suplicantes madonnas, eunucos encabritados que insultan a sus parejas, hijos arrastrados por el fango, payasos de silicona que pretenden que el vacío sea el sentido: Psicópatas de la nada que inundan la programación televisiva. Ante el infierno kitch y redundante, la solución aparece fácil: no ver lo que no se desea. En cambio, la televisión se ve y se critica.

¿Por qué? Porque este medio produce esclavos -enardecidos, tal vez, pero esclavos- que no pueden zafarse de su propia adicción. Siervos de su personal miseria que echan espuma por la boca.
Entusiastas de la telebasura, de la telerrealidad, de los reality shows; los que encienden el televisor buscando ese mundo ficticio de seres que padecen, de seres que triunfan; el pandemónium absoluto con su feria de vanidades soeces y sus desgarros impúdicos de almas.

¿Se ve porque gusta -siguiendo la ley del mercado: lo que se vende, se oferta- o porque se impone? Si gusta: ¿necesitamos censores que nos libren de nosotros mismos? Si se impone: ¿Desconoce la gente que nadie le obliga, o es que se piensa, tal y como indica la Ley que regula el Estatuto de Radio y Televisión, que se trata de un servicio público?
La polémica ha llegado hasta el Congreso. El diputado de IU, Felipe Alcaraz, acusa a Aznar de propiciar la telebasura al considerarlo el primer empresario televisivo del país. El presidente del Gobierno, siempre fiel a la liberalización, replica que no está en sus manos limitar la proliferación de este tipo de programas y culpa de su emisión a los directores de la Cosa/Casa, obviando que la televisión pública se financia con el dinero de todos, que tiene carácter de clase y que lo menos que podría ofrecer debería ser cierta, aunque intervencionista, dignidad. Algo que no se hará, sin duda, si se pretende mantener al pueblo alienado.

Se piense de un modo u otro, de algo sí se puede partir: La adicción a la telebasura produce deformaciones en la realidad y altera la percepción hasta el punto de convencer de que la existencia son esas cabriolas en la nada. La vida, la otra, terminará reducida a un espacio innecesario y los espectadores acabarán convirtiéndose en polvo. O dicho de otro modo: El poder opera trastocando el real orden del mundo, haciendo ver derechos del pueblo donde hay precisamente lo contrario, la abrogación de esos derechos.
Emilia Lanzas

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