¡Viva Beckham y su ley!
19-noviembre-2009 · Imprimir este artículo
Por Nasser Mouaffak

Las estrellas del fútbol no han sobornado a ningún político para hacer su fortuna. Ni siquiera han soltado ese mísero 3% del que hablaba Maragall. No se le conoce ningún contrato público ventajoso, ninguna recalificación, y el “Bigotes” no les ha pagado ni un café.
Los galácticos no heredan sus fortunas, ni pertenecen a castas familiares que detentan el monopolio de su oficio, como los banqueros o los farmacéuticos. Suelen ser de origen humilde, y luchan con millones de chavales para lograr el éxito, en un mundo donde no valen los enchufes, el dinero ni el carnet de partido.
Ellos no necesitan adular a los políticos, como hacen los medios de comunicación a cambio de publicidad institucional. Ni pastan del presupuesto como los curas, los sindicalistas, los cineastas o los terratenientes de la PAC. No reciben subvenciones, no cobran de la SGAE , ni son consejeros de empresas públicas.
En este país de maquiavelos y estafaos los jugadores de fútbol son de los pocos millonarios que se ganan el dinero honradamente, sin robar al contribuyente, sin favores políticos y sin explotar privilegios gremiales. Y son precisamente ellos los que reciben las embestidas de los envidiosos que quieren castigar su éxito. En lugar de elevar los impuestos a los deportistas extranjeros, debemos agradecerles lo mucho que ya contribuyen a nuestra economía. Se merecen hasta el último kilo de caviar que puedan pagarse. Cada vez que abran una botella de Vega Sicilia podremos consolarnos: ésta no nos la ha robado ningún concejal.





Bien vista la honorabilidad de los ingresos del futbolista, tan frecuentemente vituperada y objeto de críticas oportunistas, envidiosas, y chivo de expiatorio de problemas más profundos. Sólo una puntualización:
De lo que se habla no es tanto de subida de impuestos ( tema al que oportunamente te desvías) como de IGUALARLOS a los que pagan los españoles, sean éstos justos o injustos. En su día se incentivó la llegada de extranjeros como vía para promocionar la liga española y sí, contribuyó a nuestra economía, pero hoy en día que se supone que somos los mejores de Europa tal medida carece de sentido; y además ¿Acaso tales incentivos discriminatorios no son una forma de intervencionismo?