¡Independencia!

Declaration of Independence La independencia como elección vital, no sólo no es cómoda, nunca ha estado bien vista. Somos un animal gregario, social gustamos de llamarlo. La prueba está en que por vez primera la población urbana supera a la rural. Teorías habrá muchas, más me parece un mecanismo de defensa y eficiencia productiva que algo remotamente parecido a sentimientos filantrópicos. Cinco siglos lleva Rousseau influyendo en mentes y sistemas. Ministros tiene la iglesia.

El Poder también lo sabe y nunca la ha querido consentir. Su primera reacción ante los espíritus libres ha sido la persecución y el silenciamiento, pero un individuo independiente es terco en sus convicciones y su segura altivez asusta y atrae al débil, que lo quiere para sí. Por esta razón aquel se ha visto obligado a consentirla e intentar desactivar su esencia, confundiéndola con el sistema, hasta hacernos creer que es posible dentro del mismo. Sabe que nos sentimos más cómodos viviendo en una ilusión. Cualquier intento perseverante de gritar al rey que va desnudo conseguirá poner de acuerdo a hunos y a hotros

En un momento histórico en que probablemente estemos ante los mayores retos económicos, políticos y, sobre todo, sociales que como comunidad/país/sociedad, llámalo como gustes, debemos afrontar, necesitamos espíritus independientes capaces de gritarnos a la cara que somos unos cínicos hipócritas. El poder omnímodo por excelencia en nuestro país, la política, ha necesitado que los lacayos se empleen a fondo hasta convencer al débil de que su independencia como poder primus inter pares es más fuerte, más atractiva, que la de un individuo solo luchando contra molinos.

Ahora creen haberse arrancado el grano en el culo que es Jiménez Losantos. Y muchos ríen ufanos cuando no dan carroñeras vueltas sobre lo que creen ya un cadáver. Sin embargo, contribuir decisivamente a la difusión de lecturas como Revel, Solzhenitsyn o Rand; convertir la emisora de los curas en la referencia radiofónica de un país cada vez más anticlerical; crear de la nada el medio electrónico más seguido del país; ir contra el establishment y apoyar expresamente a los nuevos partidos políticos en contra de su propio interés; y, sobre todo, alumbrar los rincones más podridos del sistema oligocrático son méritos innegables.

No, FJLS no es un santo, si lo fuera no nos gustaría tanto; con toda probabilidad se equivoca en muchas ocasiones, si no lo hiciera no sería de este mundo; y seguro que debajo de la alfombra guarda también algo de mierda, tira tú la primera piedra, pero es una voz imprescindible.
Es un raro de cojones. Es un punk.

Suena Arcady de Peter Doherty.

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